Abstract
En una reunión celebrada en Bruselas el 3 de octubre de 2002, la Organización Mundial de la Salud (OMS) entregó por primera vez a la comunidad internacional y a los pueblos del mundo, el Informe mundial sobre la salud y la violencia. Gro Harlem Bruntland, Directora General de ese organismo, hizo la entrega en pre-sencia del Rey y del Primer Ministro de Bélgica y de otras personalidades y go-bernantes. Se trata de un documento que representa el esfuerzo colectivo de más de 150 expertos de todas las regiones de la OMS, quienes trabajaron por casi tres años bajo la coordinación de esta entidad a fin de conseguir un documento encaminado no solo a dar a conocer de manera objetiva la magnitud del proble-ma de la violencia en el mundo, sino también a sevir de herramienta de trabajo para gobernantes, investigadores y todos los que de una manera u otra buscan su solución. Las comunidades y personas que son víctimas de la violencia también podrán apoyarse en este documento en su lucha por una sociedad pacífica. Brevemente, el documento se ha estructurado en nueve capítulos, de los cuales el primero presenta la violencia como problema de salud pública y, par-tiendo de la necesaria definición del tema, analiza aspectos como los distintos tipos de violencia, su magnitud, sus múltiples causas y la posibilidad de pre-venirla. Seguidamente se examinan algunas formas particulares de violencia, como la violencia juvenil, el abuso y la negligencia de niños y niñas, la violencia entre parejas, el abuso del adulto mayor, la violencia sexual, la autoinfligida y la colectiva. Finalmente, el informe cierra con un capítulo de Recomendaciones para la acción. Aun cuando la información que existe sobre todas y cada una de esas formas de violencia tiene limitaciones, la estructura del informe le permite al lec-tor identificar con facilidad varios aspectos de cada tema, entre ellos los factores de riesgo, la magnitud del problema, las posibles intervenciones preventivas, entre las cuales destacan las que tienen el respaldo de pruebas científicas, y algu-nas recomendaciones específicas. Cabe reiterar que la violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, es prevenible y evitable, lo cual es valioso y reconfortante, pero es preciso avanzar en el estudio de situaciones particulares, lograr el compromiso de diversos sectores sociales y gubernamentales y estimular la creatividad y la inventiva mediante un trabajo coordinado, con la mirada atenta a demostrar qué sirve y qué no sirve. Según el Informe, la violencia es un fenómeno mundial, pero no hay duda de que la Región de las Américas es una de las más afectadas por la violencia, que ejerce en algunos países un impacto negativo de gran magnitud. Según los informes oficiales registrados en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en la Región se registran anualmente cerca de 120 000 homicidios y 55 000 sui-cidios. La violencia es la primera causa de muerte entre jóvenes de sexo masculi-no de 15 a 29 años de edad en varios países, lo cual se acompaña de un incremento significativo de los años de vida perdidos. Asimismo, se ha presenciado un alar-mante aumento de las pandillas juveniles dedicadas a actividades violentas y a la delincuencia, las cuales se componen de centenares de personas jóvenes que a veces no pasan de los 8 ó 10 años de edad. Se trata de un fenómeno social al que no se ha respondido adecuadamente. Pero hay también millones de mujeres y niños de uno u otro sexo que sufren distintas formas de violencia intrafamiliar, con efectos adversos sobre su salud física, sexual y psicológica. La violencia es la expresión de un conflicto familiar, interpersonal, social o político que no se ha resuelto por medios pacíficos. La labor de la OPS se concentra mayormente en la llamada violencia social-es la que menoscaba la convivencia, la tolerancia de las diferencias de opiniones y conceptos, el derecho a disfrutar de los espacios públicos-, que se puede producir en la familia, la sociedad, la calle, la
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Concha-Eastman, A., & Krug, E. (2002). Informe mundial sobre la salud y la violencia de la OMS: una herramienta de trabajo. Revista Panamericana de Salud Pública, 12(4), 227–229. https://doi.org/10.1590/s1020-49892002001000002
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