Abstract
Es casi imposible hablar de ciencia sin investigación, y esta, en todos los niveles; podríamos decir: país que no investiga, no progresa (1). Esta afirmación es también para las ciencias biomédicas. La medicina se ha tecnificado desde la última mitad del siglo pasado. Se han obtenido logros y descubrimientos mayores que en los casi XX siglos precedentes. Diagnósticos tales como insuficiencia renal, cardiaca, etc., que antes equivalían a enfermedades terminales, hoy son enfermedades crónicas de prolongada supervivencia en condiciones aceptables, hoy llamadas 'calidad de vida'. El transcurso del tiempo nos ha enseñado a hablar de cantidad y calidad de vida, ambas son buscadas como logros de la investigación biomédica. Pero el progreso tecnológico no siempre ha sido 'aséptico', de la investigación pende una espada de Damocles: 'Los posibles abusos originados en la investigación científica y la tecnología biomédica debido a que su metodología incluye la experimentación con seres humanos' (2). En un breve recorrido histórico encontramos que antes del siglo XIX la experimentación con sujetos humanos no tenía parámetros exactos y, por tanto no estaba sujeta a un método científico riguroso, la medicina se basaba en las observaciones clínicas y en el juicio de los maestros. Las primeras investigaciones experimentales documentadas de este tipo están relacionadas con el desarrollo de vacunas en el siglo XVIII, en ellas se incluían, los mismos médicos, sus familias, vecinos o prisioneros (3). En el siglo XX, el progreso de la medicina se acelera y se plantea la evaluación de las investigaciones. En 1941 Franklin Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, creó el Comité para la Investigación Médica (Committee on Medical Research) que tenía por encargo coordinar la investigación médica en los EE. UU. y desde allí alrededor del mundo (3). Ni este comité, ni la aparición en Europa de códigos de ética de investigación, pudieron evitar que se cometieran abusos con las personas que participaban en las investigaciones. Son tristemente famosas las investigaciones hechas en Alemania durante la segunda guerra mundial, en los diferentes campos de concentración. Con ellas se han podido cono María Pilar Bandrés Sánchez-Marisa Beatriz Tsuchida Fernández cer importantes datos para la ciencia, a costa de la vida de personas. Por estas investigaciones se hizo el juicio de Núremberg; fueron juzgados 23 médicos, acusados de
Cite
CITATION STYLE
Bandrés Sánchez, M., & Tsuchida Fernández, M. (2016). En investigación biomédica, un olvido histórico: la persona. ARS MEDICA Revista de Ciencias Médicas, 33(1), 219. https://doi.org/10.11565/arsmed.v33i1.253
Register to see more suggestions
Mendeley helps you to discover research relevant for your work.