Reflexiones metafísicas sobre la ley moral en Santo Tomás de Aquino.

  • OCAMPO PONCE M
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Abstract

En el tema de la ley desarrollado por Santo Tomás, podemos encontrar múltiples discursos a lo largo de la historia. Sin embargo, dada la extensión de este trabajo, el objetivo no es presentar las propuestas de los tomistas de los distintos contextos y épocas, sino centrarnos en una indagación metafísica sobre la ley en el pensamiento de Santo Tomás. Para lograr dicho objetivo vemos conveniente partir del hecho de que, para Santo Tomás, el hombre es capaz de profundizar, con su inteligencia, en los principios que le permiten alcanzar su fin. 1 Esto sucede así, porque el hombre cuenta con un cierto orden que consiste en inclinaciones necesarias del obrar humano conforme a su naturaleza y que son el camino a su perfección específica; ese orden es la ley. Esa ley objetiva que consiste en normas morales, se descubre penetrando intelectualmente en el canon o principio que permite discernir, entre la multitud de bienes de todos los órdenes, cuáles y en qué condiciones, son realmente los que contribuyen al perfeccionamiento de la persona humana o la alejan del mismo. A partir del conocimiento de dicho orden, Santo Tomás deja muy claro que la norma moral es un criterio objetivo de discernimiento según el cual, el intelecto puede conocer la bondad o malicia de un objeto apetecido por la voluntad para obrar en consecuencia. 2 Sin embargo, Santo Tomás aclara que entre la multitud de objetos caben multitud de jerarquías. Un objeto es más perfecto, dentro de su especie, en la medida en que más realice su forma 3 ; y, por ende, su perfección dependerá también de su mayor participación del acto y menor intervención de la potencia pasiva. El camino a seguir ha de ser el de determinar la norma aplicada a la bondad o maldad del objeto respecto a la voluntad de cada persona humana y en cada situación concreta. Porque un objeto en sí mismo bueno, puede no ser bueno para una persona en una determinada situación, o lo que es bueno para uno, puede no serlo para otro o en circunstancias diversas. De aquí que no se trata de descubrir la norma ontológica o el estatuto ontológico de los objetos, sino de los objetos en su relación con la perfección humana, es decir, conforme a la naturaleza de la misma. Hay que indagar, en el pensamiento metafísico de Santo Tomás, la norma que regula la actividad libre del ser humano. Un primer punto, de esta indagación, consiste en considerar que Santo Tomás precisa que el acto moral y su problemática, aunque implican a la inteligencia, se ubican en la actividad de la voluntad libre, que facilita la autodeterminación esencial del acto moral. 4 Sin embargo, nos dice que el descubrimiento de la norma moral pertenece al intelecto práctico. 5 La inteligencia es la causa formal del acto humano cuya causa eficiente es la voluntad. 6 La norma debe servir para que la actividad de la voluntad se ordene al fin teniendo en cuenta que su descubrimiento, formulación, aplicación, y la determinación de su valor, pertenecen a la actividad intelectual. Nadie ama lo que no conoce, de modo que sin la dirección de la inteligencia no habría acto humano ni psicológico ni moral. Por ese motivo Santo Tomás nos dice que es tarea del intelecto humano la investigación, descubrimiento y formulación de la norma moral. 7 Un segundo punto importante de la indagación metafísica, consiste en que la referencia principal para la determinación y valoración de la norma, debe ser el acto voluntario al cual se ordena y, sobre todo, al bien específicamente humano que es el objeto formal de la voluntad. 8 Por eso, aunque el descubrimiento y formulación de la norma sea obra de la inteligencia, esta no puede hacerlo si no considera a la voluntad con su movimiento natural hacia el bien, y las relaciones de la voluntad con los apetitos sensitivos y las tendencias inferiores considerando, a su vez, su objeto y relacionándolo con el Bien que es objeto de la voluntad. La inteligencia es la facultad que descubre el objeto verdadero y bueno de la voluntad y, a la luz de ese objeto, deduce la norma para medir la bondad o maldad de los distintos objetos frente a la voluntad. 9 LA NORMA OBJETIVA DE MORALIDAD De lo anterior se deduce que, en Santo Tomás, la inteligencia humana es capaz de descubrir que la norma objetiva de moralidad proviene del ser y de las exigencias del fin último de la persona humana y, por lo mismo, del bien como propiedad trascendental del ser. 10 Por eso su determinación es un asunto metafísico. La norma moral es la regla o medida por la cual podemos discernir la bondad o maldad objetiva de un acto humano. Pero, las normas que constituyen la verdad ontológica son el ser y sus principios que conforman y regulan la realidad. De modo que son, en última instancia, las ideas ejemplares divinas. 11 Siguiendo los planteamientos de Santo Tomás, la norma última de la verdad formal es el entendimiento divino que es causa de toda verdad, tanto ontológica como lógica. 12 La inteligencia humana capta por evidencia objetiva este orden de modo que un acto humano no es formalmente moral (bueno o malo) sino en la medida en que la bondad o maldad objetiva es captada por la inteligencia, porque sólo en esa medida es libremente querido y entonces es acto humano. 13 Pero como es el intelecto de 1. Cfr. Aquino, Tomás de. S.Th., I-II, q.1, a.2. 2. "…La luz de la razón natural por la que discernimos entre lo bueno y lo malo-que es el cometido de la ley-, no es otra cosa que la impresión de la luz divina en nosotros…" Aquino, Tomás de. S.Th., I-II, q,91, a.3, co. Cfr. Aquino, Tomás de. S.Th., I-II, q.91. Considérese también el texto de Aristóteles. Ética Nicomaquea, 1103b 25-30. 3. Cfr. Aquino, Tomás de. S.Th., I, q.4, a.2. 4. Cfr. Aquino, Tomás de. S.Th., I-II, q.91, a.2, ad.2. 5. Cfr. Aquino, Tomás de. S.Th., I-II, q.95, 96 y 97. 6. "Illud quod est prius simpliciter et secundum naturae ordinem est perfectius: sin enim actus est prior potentia. Et hoc modo intellectus est prior voluntate, sicut motivum mobili et activum passivo: bonum enim intellectum movet voluntatem". Aquino, Tomás de. S.Th., I, q.82, a.3, ad.2. 7. Cfr. Aquino, Tomás de. I Sent., d.19, q.5, a.2, ad 2; C.G., I, 54. 8. "Voluntas autem habet inclinationem in bonum naturaliter". Aquino, Tomás de., S. Th., I, q. 59, a. 2, co. 9. "…Luego como el consejo es de la razón, también la elección será de la razón". Aquino, Tomás de. De Veritate, q. 22, a. 15, ad 2.

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OCAMPO PONCE, M. (2019). Reflexiones metafísicas sobre la ley moral en Santo Tomás de Aquino. Revista Chilena de Estudios Medievales, (15), 29–41. https://doi.org/10.4067/s0719-689x2019000100029

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