Recibido 21 de julio de 2011 • Aceptado 26 de agosto de 2011 • Corregido 10 de abril de 2012 La evaluación escolar –de los alumnos– a lo largo del tiempo ha sido un elemento que ha intentado estimar el esfuerzo, capacidad y aprendizaje escolar. No obstante, en sus inicios, sus formas eran mediciones parciales de la evolución de la conducta con respecto a un comportamiento deseable. Más tarde, la evaluación fue sufriendo cambios que beneficiaron los procesos de valoración y enjuiciamiento del desempeño académico de los aprendices y su propio aprendizaje. En la actualidad, las exigencias de las sociedades contemporáneas son vastas y múltiples; los educandos no requieren exclusivamente aprender conocimientos: es necesario ayudarles a desarrollar habilidades, valores y actitudes. La educación posmoderna exige el desarrollo de diversas facultades y capacidades que les permitan a los individuos evolucionar de manera integral. Por tanto, la evaluación, en ese sentido, debe responder a tales necesidades de enjuiciamiento didácticas, valorando ética, técnica y fehacientemente el desarrollo evolutivo de las competencias de los educandos y, así, poder emitir juicios cualitativos y cuantitativos de manera más justa y objetiva. Este proyecto de disertación es el resultado de la revisión bibliográfica de varios autores y el trabajo cotidiano docente en los Centros de Educación Media Superior a Distancia del Estado de Morelos, México.
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Mejía Pérez, O. (2012). De la evaluación tradicional a una nueva evaluación basada en competencias. Revista Electrónica Educare, 16(1), 27–46. https://doi.org/10.15359/ree.16-1.3
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