Abstract
INTRODUCCIÓN La salud pública es percibida'como «un punto de encuentro», constituyendo no sólo un cuerpo de conocimiento sino, también, una orga-nización social dirigida hacia la resolución de los problemas de la enfermedad en la comunidad ylo en el individuo, que necesita asumir decisio-nes en competencia con otros sectores públicos. Es, por tanto, una organización político-técnica cuya principal característica es que opera a través del estado, dependiendo su alcance no sólo de sus posibilidades técnicas, ni tampoco de las condiciones socioeconómicas dominantes sino, también, de la orientación de sus acciones'. Estas, como sabemos, están determinadas por el dominio de la práctica médica, por ello la enfermedad se convierte en la categoría central de la salud pública y el individuo en la unidad de intervención. Cualquier otra orientación, como la de considerar a la enfermedad como una res-puesta biológica históricamente determinada es o bien excluida o bien limitada. De esta forma, los determinantes sociales son limitados, cuan-do no excluidos, en la construcción científica del proceso salud-enfermedad y, en consecuen-cia, se produce un alejamiento de toda práctica social del marco de la salud pública, cuya inter-vención queda, por tanto, reducida a una activi-dad preventivista, con una orientación biologis-Correspondencia: Ferrb Martínez Navarro Centro Nacional de Epidemiología C/ Sinesio Delgado, 6 2807 1 Madrid ta, ahistórica y asocia1 de los problemas de salud. Estas orientaciones determinan las carac-terísticas de los servicios de salud, de SLIS siste-mas de información y su utilidad en la toma de decisiones. La producción de la información es, por estas razones, un proceso colectivo de acep-tación o rechazo del hecho susceptible de ser transformado en información y la acción deriva de la información así generada. La información para la acción no es, por tanto, un tópico ni una consigna, más 0 menos feliz, sino una actividad consustancial con la orientación de la práctica políticoadministrativa de la salud pública. Pero, la producción de la información no es suficiente para que ésta se convierta en acción, es necesario que se integre en un sistema de decisión-control que garantice la viabilidad de las medidas a tomar. Esto refuerza su carácter político ya que, como pro-ceso colectivo, su uso es el resultado de las elec-ciones que se dan en el marco de las organiza-ciones sociales, en este caso de la salud pública. Así determinada, la salud pública, aceptará aquellos hechos relacionados con la gestión de las actividades desarrolladas para el control de la enfermedad (prevención, atención, costes, etc.), diseíiando indicadores basados en la his-toria natural de la enfermedad; las variables biológicas de género y edad; la utilización de series temporales de datos consistentes con la validez diagnóstica en el tiempo; y, en la medi-ción del impacto de la intervención médica dirigida al control de la enfermedad en los individuos y sus grupos. Esto es, las variables que incorporamos en el estudio de la enferme-dad se hace en función de los criterios de inter
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Martínez Navarro, F. (2000). De la información a la acción: la vigilancia de la salud pública. Revista Española de Salud Pública, 74(mon), 00–00. https://doi.org/10.1590/s1135-57272000000600006
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