Abstract
Formación del blastocisto Hacia el día 14 del ciclo menstrual femenino, del ovario se expulsa un óvulo que es conducido por la trompa de Falopio, cuya pared muscular lo impulsa hacia el útero. Los espermatozoides pasan de la vagina al útero y continúan por las trompas uterinas, en cuya ampolla ocurre la fecundación, dando lugar al cigoto. Unas 30 horas después de la fecundación, el cigoto por mitosis da lugar a dos células. Siguen la 2ª y 3ª divisiones mitóticas y a las 40-50 horas se alcanza la etapa de ocho células. Nuevas mitosis dan lugar a la mórula, cuyas células se denominan blastómeros y forman una esfera. En la mórula de 16 células se distingue una masa celular interna (embrioblasto), que formará el embrión, y otra masa celular externa circundante (trofoblasto), que formará la placenta. Conforme progresa la segmentación, la mórula desciende por la trompa de Falopio hacia el útero, que alcanza al 4º o 5º día. En el interior de la mórula se acumula líquido formándose una cavidad: el blastocele. La mórula se ha convertido en blástula o blastocisto y tiene de 58 a 107 células. En un blastocisto de 107 células, ocho células grandes lo forman el embrioblasto y las otras 99 el trofoblasto. El trofoblastos sobre el embrioblasto se introduce en la mucosa uterina, fijando el embrión. Así termina la primera semana. Formación del embrión bilaminar Al 8 o día de la fecundación el blastocisto está parcialmente incluido en el tejido conjuntivo endometrial. El trofoblasto que recubre el embrioblasto forma un disco de dos capas: el citotrofoblasto (la más interna) y el sincitiotrofoblasto (la más externa). En el citotrofoblasto hay mitosis y estas células se añaden al sincitiotrofoblasto. En el polo opuesto (polo abembrionario o vegetativo), el trofoblasto apenas es una delgada capa, pero en los días siguientes el sincitiotrofoblasto se extiende hacia este polo recubriendo todo el embrión. Las células de la masa celular interna del embrioblasto se convierten en dos capas que, en conjunto, forman el disco germinativo o bilaminar: la capa germinativa endodérmica, (la más interna) y la capa germinativa ectodérmica (la más externa). Las células ectodérmicas están inicial-mente muy unidas al citotrofoblasto, pero, poco a poco, comienzan a aparecer pequeñas hendiduras, que se fusionan formando la cavidad amniótica. A lo largo del borde trofoblástico de esta cavidad se advierten células aplanadas: los amnioblastos (derivados probablemente del trofoblasto), que revisten la cavidad amniótica. Hacia el 9º día el blastocisto se hunde por completo en el útero. En el sincitiotrofoblasto del polo embrionario (muy desarrollado) aparecen lagunas. En el polo vegetativo se separan células desde el citotrofoblasto y forman una capa: la membrana de Heuser, que se continúa con el endodermo y forma el revestimiento de la cavidad exocelómica o saco vitelino primitivo, que sustituye al blastocele. Hacia el 11 o o 12 o día las lagunas del sincitiotrofoblasto del polo embrionario se intercomunican. Como las células sincitiales erosionan el tejido conjuntivo y destruyen el endotelio de los capilares, la sangre invade las lagunas del sincitiotrofoblasto. De este modo, la sangre materna circula desde las arterias a las venas a través de las lagunas, estableciéndose la circulación útero-placentaria. Del citotrofoblasto siguen separándose células que quedan por fuera de la cavidad exocelómica y forman el mesodermo extraembrionario. Éste queda limitado por el trofoblasto hacia fuera, y por el amnios y el saco vitelino primitivo hacia dentro. En este mesodermo se forman cavidades que, al
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Vial Correa, J. de D. (2016). El embrión humano. ARS MEDICA Revista de Ciencias Médicas, 31(1), 5. https://doi.org/10.11565/arsmed.v31i1.285
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