Abstract
1. Teniendo en cuenta los resultados de las negociaciones del TLC, ¿cuáles cree que son los aspectos más sobresalientes a favor y en contra de los intereses patrios, en el sector de la economà a? Como los resultados de la negociación todavà a no se conocen a cabalidad, quisiera, en lugar de incurrir en una contabilidad detallada de ganadores y perdedores, reiterar algunos puntos generales que, en mi opinión, son fundamentales para entender qué gana y qué pierde el paà s con la firma del TLC. Un primer punto tiene que ver con la desconexión factual de la discusión. El debate sobre los efectos sociales del TLC parece ocurrir en un vacà o empà rico. Los más pesimistas predicen la destrucción de miles de empleos. Los más optimistas hablan de la generación de millones de puestos de trabajo. Pero la evidencia contradice tanto las predicciones sombrà as de la izquierda como los escenarios radiantes de la derecha. La evidencia sugiere, en particular, que los efectos sociales del TLC serán moderados: el empleo crecerá marginalmente y la distribución del ingreso permanecerá inalterada. Quizás la metáfora más adecuada para caracterizar el debate sea la de un partido de fútbol cuyo marcador se conoce de antemano (cero a cero) y cuya acción no está en el campo sino en las graderà as donde los ideólogos intercambian improperios. Quisiera, entonces, señalar que no estoy de acuerdo con quienes pretender presentar el debate sobre el TLC como una disyuntiva entre modernidad y atraso (o bien nos comprometemos con el futuro o bien nos resignamos al pasado). Tampoco estoy de acuerdo con quienes insisten en mostrar el debate como una opción entre autonomà a y claudicación (o bien defendemos nuestra economà a o bien la entregamos (servida) a la ambición imperialista). Ambas posturas reflejan una exageración retórica que no guarda coherencia con los estudios disponibles. Ante estas posturas exageradas convendrà a llevar la discusión a un plano pragmático. Cabrà a señalar, de una vez por todas, que la justificación más evidente del TLC es negativa, no positiva. Esto es, no es tanto lo que ganamos si lo firmamos como lo que perdemos si no lo hacemos. Estarà a incluso dispuesto a conceder que el TLC es un mal necesario. O, dicho de otra manera, una necesidad, sólo en la medida en que otros ya lo han hecho o lo harán pronto. Idealmente, la inserción a la economà a global deberà a darse en condiciones más justas que las que ofrece el TLC. Pero ese ideal no existe; al menos por ahora. Más allá de los efectos meramente comerciales, existe otro beneficio del TLC que cabrà a mencionar. Se trata de un beneficio indirecto e incierto, o al menos intangible, en el sentido de que no es fácilmente cuantificable y (por tal razón) usualmente no es incluido en la contabilidad de pérdidas y ganancias. El TLC puede contribuir a ordenar las prioridades en materia de inversión pública. La mayor competencia (aunada a la necesidad de aprovechar las ventajas que ofrece el Tratado) podrà a obligar, por ejemplo, a que en lugar de incurrir en inversiones ociosas, como la pavimentación de và as terciarias y secundarias, el Gobierno emprendiera inversiones 7/10/24, 11:40 Intereses colombianos en el TLC.-Documento-Gale OneFile: Informe Académico https://go-gale-com.biblioteca.unimagdalena.edu.co/ps/retrieve.do?tabID=T002&resultListType=RESULT_LIST&searchResultsType=SingleTab&retriev… 1/5
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Gaviria, A., Rodríguez, C. A., Pulecio, J., & Villaveces, J. L. (2006). Intereses colombianos en el TLC. Revista de Estudios Sociales, (23), 115–118. https://doi.org/10.7440/res23.2006.10
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