Abstract
La historia, sabemos, no es una sucesión de eventos inconexos. De allí que la enseñanza de la historia, según suele afirmarse, no puede limitarse a la mera exposición de una serie de datos que deben ser memorizados. Ésta debería intentar hacer comprensibles las conexiones que ligan a los diversos acontecimientos entre sí. En fin, lo que se espera del alumno es no sólo que aprenda a razonar, sino que lo haga, además, de un modo particular, a saber, a razonar "históricamente". Es esto, en última instan-cia, lo que justificaría la enseñanza de la historia. El aprendizaje de los hechos del pasado se tornaría así relevante en la medida en que contribuiría no sólo a proveer un bagaje de información sino también, y fundamentalmente, a expandir nuestros horizon-tes presentes de pensamiento (arrancando, de este modo, a los estudios históricos del reducto en que los recluye la pura voluntad de anticuarios de los meros recolectores de datos). Cabe decir, pues, que así como la enseñanza de la matemáticas, por citar un ejemplo clásico, toma su sentido de una meta que trasciende la simple transmisión de conocimientos particulares (introducir en los estudiantes el hábito del razonamiento lógico), también la enseñanza de la historia encontraría su objeto último en el desarrollo de una competencia específica: el "pensar históricamente". Ahora bien, ¿qué quiere decir "enseñar a pensar históricamente"? Según se des-prende de los debates actuales al respecto, 2 aquellos que lo postulan tienden a suponer que el significado de esta expresión resulta autoevidente. Sin embargo, éste no es algo "natural" ni unívoco, sino históricamente construido (y que, por lo tanto, se ha modi-ficado a lo largo del tiempo). En fin, contrariamente a lo que suele asumirse, no existe un modo de concebir el pensar históricamente. Desde un punto filosófico, esta com-probación no invalida el postulado de la existencia de sólo un modo propiamente histó-rico de pensamiento. Bien puede sostenerse con Rickert que: la filosofía de la historia sólo podrá confiar en la anulación del historicismo si ha logrado comprender la esencia y la significación del pensar histórico. 3
Cite
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Palti, E. (2005). ¿Que Significa Enseñar a Pensar Históricamente? Clío & Asociados. La Historia Enseñada, (5), 27–42. https://doi.org/10.14409/cya.v1i5.1556
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