Abstract
E l presente artículo trata sobre la primera etapa de las relaciones hispano-japonesas. La delimitación temporal va de 1543, con la llegada a Japón de los primeros ibéricos-en este caso los portugueses-y abarca hasta 1612, año en que Tokugawa Ieyasu, soberano japonés, comenzó una feroz persecución en contra de los misioneros europeos. Fue dentro de este lapso que ocurrieron los primeros contactos entre españoles y japoneses, se dio la primera persecución anticristiana en tierras niponas, la cual culminaría con la ejecución de Nagasaki; pero sobre todo, acontecieron los primeros "ir y venir" de las embajadas oficiales que navegaban de Japón a Filipinas y viceversa, las cuales trataban de acordar asuntos de tipo comercial, político y religioso. Hablamos, en sí, de constantes "estira y afloja" que antecedieron a un total enfriamiento entre ambas partes. Llegada de los portugueses En el año de 1543 arribaron los primeros ibéricos a Japón, específicamente los portugueses. En consecuencia, en ese mismo año se inició la actividad comercial entre las islas niponas y los establecimientos lusitanos en el Asia continental-los portugueses se habían establecido en Goa, India, desde 1515 (Valdés, 1990: 96); de igual forma, al llegar a Japón ya comerciaban en costas chinas-. Seis años después de este primer arribo, llegó el primer monje cristiano a Japón: uno de los fundadores de la orden jesuita, Francisco Xavier: desembarcó en Kagoshima (en la isla de Kyushu) y de inmediato comenzó con su tarea evangelizadora. Desde luego, seguirían llegando más jesuitas, quienes eran respaldados principalmente por la Corona portuguesa. Para 1557, los lusitanos obtuvieron de las autoridades japonesas una importante concesión para comerciar desde el puerto de Macao, en China; fue así como se estableció la ruta del Galeón de Macao, el cual llevaba mercancías preciadas por los japoneses, tales como la seda china. Éstas eran desembar-cadas y comerciadas en el puerto de Nagasaki, donde a su vez, se cargaba el galeón con gran cantidad de plata para su regreso a Macao. Muchos daimyó (señor feudal) al ver la rentabilidad que iba significando el intercambio comer-cial con los europeos, permitían a los evangelizadores jesuitas establecerse en sus territorios creyendo que servirían como gestores para dicho fin, por otra parte, los jesuitas precisamente enfocaban sus esfuerzos conversores hacia las élites feudales de Japón.
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Palacios Mora, H. (2008). Los primeros contactos entre el Japón y los españoles: 1543-1612. México y La Cuenca Del Pacífico, (31), 35–57. https://doi.org/10.32870/mycp.v11i31.299
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