Ventilación

  • Borobio L
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64 cuenta en la arquitectura por la conveniencia de la protección de determinados vientos; pero no repre-sentan, en sí, una exigencia rigurosa en la orienta-ción de los bloques arquitectónicos ni en la situa-ción de los huecos para los efectos de una ventila-ción correcta. En la zona tropical las corrientes de convección no siguen un movimiento rotatorio, y, por tanto, los vientos que van salvando las diferencias de pre-sión atmosférica, siguen en su curso los cauces na-turales que presenta la orografía: los valles y las montañas determinan su dirección, que es fija para cada lugar. La dirección de los vientos, al ser fija (aunque pueda cambiar su sentido) se constituye en uno de los presupuestos más importantes para determinar la orientación de los edificios y la distri-bución de sus huecos, de manera que podamos ga-rantizar una ventilación natural óptima. En los planos de localización de todo proyecto arquitectó-nico para el Trópico, debe figurar siempre, junto a la situación del Norte y los cuatro puntos cardina-les, la dirección (invariable también) del viento del lugar (figura 1). Un bloque de una crujía, colocado perpendicu-larmente a la dirección del viento y con huecos en ambas fachadas, tiene asegurada la más perfecta ventilación transversal (figura 2). Infinidad de imponentes edificios tropicales (ge-neralmente de oficinas; pero también de habita-ción: hoteles o apartamentos) (figura 3), responden a esta ordenación elemental: un sola crujía libre, de habitáculos alineados en longitud y en altura, y unas galerías laterales de acceso, abiertas al aire con la protección de celosías (figura 4). La posición del bloque perpendicular a la direc-ción de los vientos es ideal en principio para conse-guir una perfecta ventilación transversal; pero hay que considerar también otras exigencias o conve-niencias que condicionan igualmente la orienta-ción de la arquitectura y que es necesario compati-bilizar. Así, la protección (o aprovechamiento si fuere el caso) de los rayos de sol, las condiciones to-pográficas y dimensionales del solar, las vistas, y Revista de Edificación. RE • Nº 9 • Marzo 1991 las relaciones con otros elementos arquitectónicos. En todos estos casos cabe jugar con pantallas pro-tectoras (quiebrasoles), escalonamientos o inclina-ción de los bloques en planta apurando los límites admisibles, o un aprovechamiento diferente de las propiedades del viento. Cuando el viento encuentra en la arquitectura una entrada y una salida expeditas y en su misma dirección, pasa sin obstáculos por el interior, y la ventilación que produce es su corriente natural. Cuando el viento incide en la solidez de la cons-trucción, su impulso produce sobre la fachada una presión; pero en la fachada opuesta se produce una succión en el mismo sentido (figura 5). El aprovechamiento conjunto del impulso propio y de la succión consecuente, nos permite dirigir las brisas dentro del recinto de la manera más conve-niente, mediante la situación de los huecos en el muro y la distribución de los paramentos. El impulso directo y la succión pueden usarse también separadamente para lograr una eficaz re-novación del aire, siempre que, en el primer caso, a la entrada le corresponda una salida, y, en el se

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Borobio, L. (1970). Ventilación. Re. Revista de Edificación, 9, 63–74. https://doi.org/10.15581/020.9.35044

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