Abstract
Acevedo y cols 1 presentan en este número de la Revista una investigación a nivel nacional en población adulta, en que se destaca que el grosor de la íntima-media carotídea (CIMT) se incrementa en relación a la carga de factores de riesgo clásicos y en aquellos que presentan Síndrome Metabólico (SMet), y Proteina C reactiva ultrasensible (ePCR), lo que apoyaría el rol predictor cardiovascular de estos últimos indicadores. En el análisis de la razón de chance (OR) de presentar un CIMT carotídeo mayor al percentil 75, no ajustado y ajustado, por las variables estudiadas, se destaca el rol del SM asociado, o no, a ePCR elevada, por sobre el puntaje de Framingham. Si bien el SM ha sido catalogado como uno de los problemas más fascinantes e inquietantes de la medicina actual 2 , aún persisten controversias y problemas no resueltos. En el momento actual se le define como el enclaustramiento de una constelación de marca-dores, y se le describe como de alta prevalencia, y con creciente relevancia en varias áreas de la salud, que rebasan el área cardiovascular y de la diabetes mellitus (DM). Considerando, específicamente, su relación con el riesgo cardiovascular, se ha discutido la utilidad clínica de identificar a un síndrome, en el contexto de poseer un mayor valor predictivo cardiovascular, que la sumatoria de sus componentes aislados 3 . Acevedo y cols, en su modelo, nos sugiere que efectivamente el reconocer el SMet, mejora el OR de presentar valores de CIMT por sobre el P75 en relación al puntaje de Framingham, el cual considera para su estimación la sumatoria de los factores de riesgo cardiovascular. Existe una diversidad de recomendaciones para la identificación del SM en clínica, lo cual deriva en gran parte del desconocimiento de su etiopatogenia. En la actualidad se destaca en su génesis a la inte-racción de resistencia insulínica y obesidad abdominal. No es posible descartar el rol de factores genéticos en la etiopatogenia del SM, efectivamente, se reconoce que la Diabetes Mellitus Tipo 2 (DM2), patología de elevada prevalencia en el humano y que tiene un fuerte componente genético, presenta a la resistencia insulínica y a un defecto de secreción insulínica como los principales eventos etiopatogénicos. Actualmente, la obesidad abdominal aparece como el factor más destacado, en vista de los resul-tados observados en cirugía bariátrica, en que en estrecha asociación con la magnitud de la reducción de peso, se observa una normalización de los todos los parámetros incluidos para identificar el SM. La obesidad abdominal es reconocida actualmente como una condición pro-inflamatoria, que lleva a una compleja interacción entre los mediadores inflama-torios, resistencia insulínica y anomalías metabólicas. Afortunadamente, a pesar de los distintos criterios para el diagnóstico, la capacidad predictiva de DM y patología cardiovascular no difiere en forma signifi-cativa 4 . Existe un principio de acuerdo entre los grupos de expertos 5 que componen el National Cholesterol Education Program (NCEP), Internacional Diabetes Federation (IDF), la American Diabetes Association (ADA) y American Association of Clinical
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Arteaga Llona, A. (2009). Nuevos indicadores de riesgo cardiovascular. Revista Chilena de Cardiología, 28(4). https://doi.org/10.4067/s0718-85602009000300007
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