Implantación de la técnica del “ojal” o “buttonhole” en una unidad de hemodiálisis hospitalaria: satisfacción del paciente

  • Baena Ruiz L
  • Martín González B
  • Marcos Ayuso A
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Abstract

Professionals in the field of Nephrology and Dialysis have been aware of the vital importance of optimal vascular access since the first hemodialysis substitution treatment was performed in 1945. This is because the quality of vascular access (VA) conditions the efficiency and effectiveness of this technique, as well as the morbidity and quality of life of patients undergoing this therapy1. For a VA to be considered optimal, it must have several characteristics: allow a safe and continuous approach to the vascular system, provide sufficient flows to deliver the required dose of dialysis and be free of complications. However, although this type of VA does not currently exist, the one that comes closest to these requirements is internal arteriovenous fistula (IVF)1 . The scientific evidence agrees on the importance of effective nursing care of the LVAF and an appropriate puncture technique to achieve correct development and permeability, prolong survival and minimise complications related to the dysfunction (stenosis, aneurysms, thrombosis, infection, etc.). The correct use and maintenance of this vascular access (VA) will be the cornerstone related to the technical aspect of haemodialysis in which nursing can play a role. The FAVI puncture technique has been shown to cause anxiety and discomfort for the patient and, secondarily, for the nursing staff2. In addition to influencing the survival of the FAVI, given that repeated punctures end up altering the morphology and characteristics of the blood vessel3 , as already stated by Kronung in 1984 with his analysis of the consequences of multiple punctures, and the best technique for avoiding damage4 , due to the elongation of the front wall of the vessel caused by tissue displacement and the subsequent filling with a thrombus of the hole generated after needle removal.Por los profesionales del campo de la Nefrología y la Diálisis es conocida la vital importancia de contar con un acceso vascular óptimo desde que en 1945 se realizase el primer tratamiento renal sustitutivo con hemodiálisis. Esto es debido a que la calidad del acceso vascular (AV) condiciona la eficiencia y efectividad de dicha técnica, así como la morbilidad y calidad de vida de los pacientes sometidos a esta terapia1. Para que un AV sea considerado óptimo debe reunir varias características: permitir el abordaje seguro y continuado al sistema vascular, proporcionar flujos suficientes que permitan suministrar la dosis de diálisis requerida y carecer de complicaciones. Sin embargo, a pesar de que, en la actualidad, este tipo de AV no existe, el que más se acerca a estos requisitos es la fístula arteriovenosa interna (FAVI)1. Por ello, se considera el acceso vascular de elección en los pacientes con insuficiencia renal crónica terminal que requieren hemodiálisis. La evidencia científica coincide en la importancia de los cuidados enfermeros efectivos de la FAVI y de una técnica de punción adecuada para conseguir el correcto desarrollo y permeabilidad, prolongar su supervivencia y minimizar las complicaciones relacionadas con la disfunción (estenosis, aneurismas, trombosis, infección...). El correcto uso y mantenimiento de este acceso vascular (AV) va a ser la piedra angular relacionada con el aspecto técnico de la hemodiálisis en el que la enfermería puede incidir. Se ha comprobado que la técnica de punción de la FAVI es motivo de ansiedad y disconfort para el paciente y, secundariamente para el personal del enfermería2. Además de influir en la supervivencia de la FAVI, dado que las punciones repetidas acaban alterando la morfología y características del vaso sanguíneo3, como ya enunció Kronung en 1984 con su análisis de las consecuencias de las múltiples punciones, y la mejor técnica para evitar su daño4, debido a la elongación de la pared frontal del vaso provocada por el desplazamiento del tejido y al posterior llenado con un trombo del hueco generado tras la retirada de la aguja.

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Baena Ruiz, L., Martín González, B., & Marcos Ayuso, A. (2015). Implantación de la técnica del “ojal” o “buttonhole” en una unidad de hemodiálisis hospitalaria: satisfacción del paciente. Enfermería Nefrológica, 18(1), 61–64. https://doi.org/10.4321/s2254-28842015000100010

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