Abstract
Resumen: La implantología dental se ha convertido en una práctica con bases científicas con el descubrimiento de la biología de la oseointegra-ción. El protocolo terapéutico clásico implicaba mantener los implantes libres de carga hasta que estuviesen oseointegrados. Sin embargo, las des-ventajas de este procedimiento condujeron posteriormente al desarrollo de un nuevo protocolo, en el que los implantes son cargados de forma inmediata tras su colocación. Sin embargo, este nuevo abordaje suscita dudas acerca de su destino último que aún no han sido resueltas. El obje-tivo del presente artículo es (i) revisar y analizar críticamente las bases bio-lógicas de la carga de los implantes y (ii) proponer guías orientativas para elegir el momento ideal de carga de los mismos, en función de variables clínicas. Como conclusión, se establece que si bien las cargas inmediata y diferida proporcionan los mismos resultados en diversas situaciones, la segunda es preferible en presencia de determinados factores de riesgo para el éxito de la primera. Abstract: Implant dentistry has become a scientifically based practice with the discovery of the biological basis of osseointegration. In the classical protocol, implants were load-free while bone was healing around them to ensure predictable osseointegration. However , several disadvantages of this approach have lead recently to a new protocol based on loading implants immediately after their placement. But, several questions about the outcome of this approach remain unanswered. Therefore, the aim of the present review article is to (i) review and analyze critically the biological basis of the load of implants, and (ii) propose guidelines for choosing the ideal moment to load dental implants, based on clinical variables. As a conclusion, delayed loading of implants remains the best protocol in several clinical situations. Rev Esp Cir Oral y Maxilofac 2005;27,5 (septiembre-octubre):271-286 © 2005 ergon Cirugía 11/11/05 13:11 Página 271 Carga diferida en implantología 272 Rev Esp Cir Oral y Maxilofac 2005;27,5 (septiembre-octubre):271-286 © 2005 ergon Introducción El edentulismo, independientemente de su causa, genera un estado de invalidez en quien lo padece que precisa la adopción de medidas rehabilitadoras. La forma tradicional de sustituir los dien-tes ausentes, tanto en pacientes desdentados totales como par-ciales, ha sido mediante la confección de prótesis, las cuales, según las necesidades y posibilidades de cada caso, pueden ser removi-bles, muco o dentomucosoportadas, o parciales fijas dentosopor-tadas. Si bien estas opciones terapéuticas tienen aún plena vigen-cia, las prótesis implantosoportadas han ido adquiriendo una pre-ponderancia cada vez mayor en las últimas décadas, constituyen-do actualmente, para la mayoría de los profesionales, la primera opción rehabilitadora. Tras unos comienzos titubeantes, y una vez superada la larga fase de homo-y xenotrasplantes dentarios, 1 se inició la práctica de inser-tar en los maxilares dispositivos aloplásticos, construidos con mate-riales diversos y con diseños variados e imaginativos. 2, 3 Sin embargo, las bases científicas de la implantología actual fueron establecidas en la década de 1960s y han sido justamente atribuidas a Per-Ingvar Brå-nemark, 4, 5 quien descubrió, casi por casualidad, la extraordinaria bio-compatibilidad del titanio y su resistente unión al tejido óseo, acu-ñando para esta relación el término oseointegración, el cual se ha incorporado de forma sólida y permanente al lenguaje médico. La oseointegración implica la coexistencia de un implante sometido a cargas masticatorias y un tejido óseo vivo unido a la superficie del mismo. Esta relación entre un dispositivo artificial y un tejido vivo ha revolucionado el tratamiento de la invalidez oral. Si bien, inicialmente, las indicaciones de los implantes dentarios y las técnicas quirúrgicas utilizadas para su instalación eran limitadas, rápidamente se han incre-mentado hasta límites que en el origen de la técnica eran imprede-cibles, lo que ha conducido a que, actualmente, se realicen en todo el mundo casi un millón de tratamientos implantológicos. Como un caso particular de una ley más general, cuanto más útil se mues-tra una tecnología, más rápidamente expanden sus límites los pro-fesionales encargados de ponerla en práctica, inducidos a su vez, por las crecientes demandas de refinamiento exigidas por los usuarios. Uno de los aspectos más evidentes de esta situación lo constituye el momento en que los implantes son sometidos a la acción de cargas oclusales. En un principio, los implantes dentarios eran cargados sola-mente tras una prolongada fase inicial de cicatrización, que usual-mente oscilaba entre tres y seis meses. Sin embargo, las demandas crecientes de los pacientes y los deseos no siempre desinteresados y ocasionalmente carentes de rigor científico de los cirujanos orales y dentistas, han acortado el lapso tras la cirugía previo a la instalación de prótesis funcionantes conectadas a los implantes, estableciéndo-lo en semanas, días o, incluso, horas o minutos. Sin embargo, ¿es correcta esta práctica?, o en realidad, ¿responde solamente a crite-rios comerciales antes que a principios fundamentados en la biolo-gía de la cicatrización y remodelación ósea periimplantarias? Para res-ponder a estos interrogantes, es preciso apoyarse en las bases bio-lógicas subyacentes al proceso de oseointegración. Por ello, descri-biremos a continuación, de forma sucinta, como se produce la ose-ointegración de los implantes y su relación con los distintos proto-colos de carga de los mismos.
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Vicente Rodríguez, J. C. de. (2005). Carga diferida en implantología. Revista Española de Cirugía Oral y Maxilofacial, 27(5). https://doi.org/10.4321/s1130-05582005000500002
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