Abstract
La extracción de pigmentos vegetales, como los derivados de la remolacha roja (Beta vulgaris), enfrenta diversos desafíos, incluyendo la variabilidad en los colores obtenidos y la complejidad de los extractos. Existen varios métodos de extracción, cada uno con sus ventajas y desventajas. El método de maceración, tradicional y simple, utiliza agua para extraer pigmentos a través de un proceso de remojo y cocción, logrando un colorante concentrado. En contraste, la extracción sin solventes químicos se realiza con mordientes como alumbre y jugo de lima, lo que produce pigmentos más brillantes. El método que utiliza solventes orgánicos y microondas emplea etanol, hexano o isopropanol, acelerando la extracción con irradiación controlada para mayor eficiencia. Además, los fijadores de color, como el cloruro de sodio y el bicarbonato de sodio, estabilizan los pigmentos, mejorando su durabilidad y brillo. La remolacha roja es rica en betalaínas, principalmente betacianinas y betaxantinas, que se mantienen estables en un pH de 3,5 a 7, pero son sensibles a la temperatura y la luz, lo que puede provocar la pérdida de color. Estas betalaínas, que se acumulan en vacuolas celulares, se ven afectadas por reacciones químicas como la oxidación, que reduce su intensidad de color. La combinación de técnicas de extracción innovadoras y el uso de fijadores busca superar las limitaciones en la producción de tintes naturales, optimizando la calidad y durabilidad del colorante.
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Sarango Ortega, Y. B., & Chenche López, O. M. (2024). Propiedades físicas, químicas y biológicas del pigmento natural Beta vulgaris: revisión y propuesta de un protocolo experimental. Reincisol., 3(6), 3146–3165. https://doi.org/10.59282/reincisol.v3(6)3146-3165
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