Abstract
Más información: http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/ Como ocurre en otros ámbitos de la actividad científica, tam-bién en el campo de la nutrición humana y la dietética se asiste al fenómeno de las modas. Precisamente, en el campo de la nutrición actualmente uno de los temas "de moda" son los alimentos funcionales. A lo largo de la historia, las recomendaciones o pautas de carácter dietético han estado muy relacionadas, no sólo con los avances de la ciencia de la nutrición, sino también con el concepto de salud vigente en cada momento histórico 1-4. De hecho, los alimentos funcionales deben abordarse en el marco de la evolución que ha mostrado la dietética, y des-de que se empezaron a establecer las primeras pautas, se fueron produciendo-y se siguen produciendo-cambios im-portantes en las propiedades nutritivas consideradas y en los criterios utilizados para determinar la adecuación de las dietas 5. Durante la primera mitad del siglo XX, el enfoque de los nu-tricionistas se había centrado en los nutrientes esenciales, aquello que denominaríamos la nutrición adecuada, mien-tras que durante la segunda mitad del siglo XX, además de insistir en la importancia de una alimentación adecuada en la prevención de determinados problemas de salud, el inte-rés se empezó a orientar progresivamente hacia los com-puestos bioactivos de los alimentos y el papel de la alimen-tación en la promoción de la salud, lo que conocemos como nutrición óptima, al reconocer que la dieta iría más allá de su mera contribución nutricional 5. Pero el concepto de alimento funcional que emergió como uno de los primeros pasos en la búsqueda de una nutrición óptima y personalizada, enfocada a la promoción integral de la salud y a la reducción del riesgo de ciertas enferme-dades, no goza todavía de consenso científico. Los efectos beneficiosos de muchos alimentos funcionales son, por el momento, especulativos, aunque empiezan a consolidar-se evidencias científicas sobre las propiedades de ciertos grupos de alimentos funcionales. De hecho la Dieta Medi-terránea proporciona numerosos y variados alimentos fun-cionales: frutas, verduras, legumbres, hortalizas, pescados, lácteos fermentados, aceite de oliva virgen y, en cantidades moderadas, frutos secos 6. Así pues, desde su formulación el concepto de alimento funcional ha estado rodeado de controversias que convie-ne recordar 7 , algunas de ellas de carácter conceptual. El origen de los alimentos funcionales formaba parte de una estrategia para mejorar la calidad de vida, especialmente de la población anciana, y muy en la línea del marketing,
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Trescastro-López, E. M., & Bernabeu-Mestre, J. (2015). Alimentos funcionales: ¿necesidad o lujo? Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, 19(1), 1–3. https://doi.org/10.14306/renhyd.19.1.153
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