Abstract
ESTE TEXTO PRETENDE SER una reflexión sobre las formas de validez científica a las que aspira la intervención sociológica. Así se podría responder a quienes no ven en este método sino una técnica particular para recopilar material sociológico o, al con-trario, a quienes lo consideran la expresión de un profetismo so-ciológico, una pura formalización metodológica, una predicción creadora. Más sencillamente aún, en la intervención sociológica se ha llegado a ver una nueva técnica de trabajo con los grupos. Sin duda el trabajo con grupos no es ninguna novedad, pero, contra lo que a menudo se piensa, la intervención en los grupos no aporta nada a la definición de la naturaleza del objeto estu-diado. Por un lado es preciso deslindarse de la ideología "gru-pal", es decir, que un grupo es un objeto que sólo adquiere sen-tido en la .medida en que es un lugar de "experiencias" de comprobación. Por otro, no es necesario que el grupo se someta a metodologías cuantitativas, a estímulos estrictamente contro-lados o a objetivos para acceder a la legitimidad de objeto de saber. Como cualquier otro objeto de las ciencias humanas, el grupo sólo cobra sentido en función de la teoría más o menos explícita que lo define y lo analiza, incluso en las tendencias ex-perimentalistas, como lo demuestra Moscovici (1979) cuando cri-tica las interpretaciones del conformismo en tanto que respues-ta a disonancias introducidas de modo experimental. 555 556 ESTUDIOS SOCIOLÓGICOS V: 15, 1987 Aquí defenderemos la idea de que la intervención sociológi-ca debe concebirse como un conjunto analítico en el cual la teo-ría y el método están necesariamente ligados. La producción de nuevos hechos y de conocimiento sólo se da si el investigador rige su intervención por una teoría, incluso cuando ésta acarrea hechos inesperados que, a su vez, conducen a la formulación de nuevas hipótesis y hasta, en algunos casos, al replanteamiento de ciertos aspectos de la teoría. No basta decir que teoría y prác-tica están ligadas en aras de una fórmula un poco vaga y ritual, sino que se trata de mostrar que la teoría predomina al definir el objeto pero que también puede reformularse a la hora de ana-lizar los efectos producidos. En un conjunto analítico, todo se juega primero en el ámbito de la teoría, y así lo demuestra Man-noni (1980) en cuanto a la génesis del psicoanálisis. Considerar la intervención sociológica como una técnica equivaldría a caer en el peor de los contrasentidos. Pero, ¿cómo afirmar que un mé-todo responde al funcionamiento de una teoría sin correr el ries-go de proponer un círculo tautológico en el cual los hechos no podrían nunca invalidar la teoría, no demostrarían nada, y se limitarían a ilustrar continuamente un discurso sobre la socie-dad? ¿Cuál es la validación que le corresponde a la intervención sociológica? Acción y situación
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Dubet, F. (1987). Los criterios de validación en la intervención sociológica. Estudios Sociológicos de El Colegio de México, 5(15), 555–573. https://doi.org/10.24201/es.1987v5n15.1293
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