Abstract
En su conferencia para el legendario Darmstädter Gespräch en 1951 se que-jaba el profesor arquitecto y teórico de la arquitectura alemán Rudolf Schwarz por el verdadero río de libros de arquitectura editados por cien-tistas del arte y compuestos en gran parte por fotografías, allí donde antes sólo se encontraban dibujos a escala. A continuación destacaba cuán inadecuado y en el fondo indigno sería ese método para enfrentar grandes arquitecturas. Finalmente agrega: "La arquitectura ha desarrollado su propio lenguaje, mejor dicho, su propio método para componer sus partituras, el cual contempla: planta, elevación y corte. A eso se le agrega la escala y con eso se termina la cosa. Así habla arquitec-tura. Lo que cada uno en esa planta pudiera, quisiera o no quisiera experimentar, es absolutamente sin importancia en ese lenguaje" 2. Casi treinta años antes y desde una estricta postura orientada a la prác-tica, calificaba el también arquitecto Bruno Taut (en un corto artículo de explícito título: Qué es perspectiva? Cuando un cadáver cierra un ojo) la perspectiva como "el más grande obstáculo para el construir": "El arquitecto de la Edad Media podía construir, precisamente porque no podía dibujar geometría descriptiva ni perspectivas... la potencia constructiva de los arquitectos medievales disminuye en la medida que ésta sucumbe al surgimiento de la moda científica" (Taut, 1920). El arquitecto va finalmente más allá y no sólo sentencia la perspectiva, sino incluso "el dibujar mismo" como "lo más opuesto al construir", desapro-bando para la arquitectura incluso el puro ejercicio de preguntarse por una representación arquitectónica adecuada. Por supuesto que ese pensamiento en sí mismo no era nada nuevo. Ani-mados por el mismo espíritu reaccionan la mayoría de los teóricos de la arquitectura del Renacimiento, entre ellos Alberti, Rafael y Barbaro 3 , cuando establecen las proyecciones ortogonales en planta, corte y eleva-ción como los únicos modos de representación arquitectónica necesarios y suficientes, rechazando al mismo tiempo la perspectiva como medio válido de representación arquitectónica. Aquella perspectiva, cuyas líneas fugadas impiden la lectura de medidas exactas, será calificada como un instrumento del pintor, representativa, imitativa, engañosa, conducente a error y sólo información adicional para convencer al cliente. Ingenieros militares desarrollan en el s. XVII el dibujo axonométrico, el cual permitirá mantener las medidas verdaderas del objeto en las representaciones espaciales: precisamente la tarea que al escorzo de la perspectiva le era imposible cumplir. No obstante, la tríada ortogonal será reemplazada por primera vez en el s. XVIII por la skiagraphia del matemático Monge, esto es, por elevaciones cuyas sombras arrojadas reproducían geométricamente la información de la planta. Este método conseguía una ilusión perspectívica sin sufrir las deformaciones ópticas de la convergencia de líneas fugadas, que Alberti tan radicalmente había desaprobado para la representación arquitectónica (Alberti, 1485). En el s. XIX finalmente, en la época de la École Royale Polytechnique de París, se argumentará nuevamente contra el uso de efectos atmosféri-cos, sombras o perspectivas, ya que según Durand, "el fin más esencial de la arquitectura no es agradar a los ojos" (Durand, 1805). A pesar de eso, el método desarrollado por Monge en 1795 será el método preferido en las escuelas de arte hasta aproximadamente 1950 4. Enseñada en las escuelas de ingeniería desde fines del s. XIX y descu-bierta por los arquitectos recién en la primera mitad del s. XX (cierta-mente influenciados por el inesperado éxito de las publicaciones de Auguste Choisy 5), la axonometría obtendrá finalmente su renacimiento teórico-arquitectónico mucho más tarde, recién en los años ochenta. Aquella discusión girará nuevamente en torno al rol que a ambos tipos de representación-con o sin escorzo-se les asigna dentro del proceso de proyecto. Sin necesidad de ser rechazada absolutamente, la perspectiva será formulada como un servicio al cliente, mientras que la axonometría como un instrumento de trabajo propio del taller del proyectista. La axo-nometría-como modo de representación relacionado al objeto-repre-senta lo que del objeto se sabe, mientras que la perspectiva-como modo de ver relacionado al observador-representa lo que del objeto se ve 6. Qué tan lejos llegan a estar las funciones atribuidas tanto a la proyec-ción ortogonal como a la perspectiva en la historia de la arquitectura, demuestra precisamente este último ejemplo si es que reemplazamos la palabra axonometría por proyección ortogonal. Esta necesidad de rechazar la perspectiva y de formular teóricamente la tríada planta-corte-elevación para la representación arquitectónica tiene su origen-como tantas otras hipótesis de la teoría de la arquitectura-en el canon vitruviano. En el único tratado de arquitectura de la antigüedad del que se tenga noticia, define Vitruvio (88?-26? a.C.) las tres "species" de repre-sentación: orthographia, ichnographia, scaenographia 7 , que "los griegos llaman ideae" 8 , algo así como "formas o imágenes del objeto que nacen en la cabeza y son transmitidas al papel", comenta Barbaro (Barbaro, 1556). Específicamente define Vitruvio el concepto scaenographia como "la representación de una arquitectura en figura perspectívica, que muestra junto a la fachada también la vista lateral". De esta manera y nombrado así porque sería un "invento de la pintura del teatro griego alrededor del 500 a.C.", es como el dibujo en perspectiva vendrá recomendado por Vitruvio en forma bastante ambigua. Esta formulación de Vitruvio será lo suficientemente vaga para que de ahí en adelante, toda la discusión teórica sobre el dibujo arquitectónico-sobre todo en el Renacimiento y hasta fines del s. XVIII-se desarrolle casi exclusivamente en torno a la interpretación de la tercera idea vitru-viana-scaenographia-, la que será alternadamente traducida como corte (sciographia) o como perspectiva (scenographia). Desde el redescubrimiento del texto de Vitruvio en el año 1415 se convierte este famoso pasaje en uno de los problemas clásicos de la exégesis vitruviana (Bartoli, 1978) 9. Según Wolfgang Lotz, nada menos que a partir de esa discusión se origi-narán más tarde "los dos métodos con los cuales el dibujo arquitectónico rena-centista representará el espacio interior: el corte con perspectiva y el corte con proyección ortogonal" (Lotz, 1956). Far from being restrictive, distance from Chile to traditional cultural centers has given to its architecture fortitude and courage. This peripheral condition has resulted in attention to representation means and concerns about the way architecture is learnt while being distant from its object of study. La distancia de Chile a los centros tradicionales de la cultura arquitectónica, lejos de limitar el desarrollo local, le ha conferido carácter y temple. Consecuencias directas de esta condición periférica son la preocupación por la representación y la atención a la manera en que se aprende arquitectura si el objeto de estudio está fuera de alcance. Palabras clave: Arquitectura-teoría, crítica de la arquitectura, representación, planimetría, perspectiva.
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Valdivia, L. (2006). Sobre principios de la representación arquitectónica. ARQ (Santiago), (64). https://doi.org/10.4067/s0717-69962006000300009
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