Abstract
Aunque los economistas y politólogos piensan que los políticos utilizan su poder y recursos para manipular el gasto oficial o bien manejan la economía para mantenerse en su cargo, pocos estudios han demostrado de manera con-cluyente que tales propósitos tengan éxito. Pese a los esfuerzos continuos por demostrar que éstos crean ciclos de negocios políticos con fines electo-rales, los resultados insuficientes en los estudios acerca de los países de Latinoamérica1 han llevado a concluir que tal vez no manipulen la economía con fines electorales mediante la expansión del gasto, pero, aunque el ciclo de negocios políticos no se refleje en los indicadores macroeconómicos, existe la posibilidad de que utilicen los recursos del gobierno para tratar de conse-guir su reelección. En este sentido, los gastos discrecionales del gobierno re-flejan el uso que hacen los políticos del gasto oficial para generar apoyo electoral de manera directa, en lugar de confiar en que los cambios en la economía general influyan sobre los votantes de manera indirecta. Más aún, existe la probabilidad de que los gastos ostentosos que realiza el gobierno puedan mantenerse en la mente de los votantes hasta la siguiente fase electoral. En México, Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) instrumentó un pro-grama de este tipo, muy notorio y discrecional, para aliviar la pobreza, al que se criticó por la manipulación política de que fue objeto. El Programa Nacio-nal de Solidaridad (Pronasol), como se explicará más adelante, constituye un caso ideal para indagar hasta qué punto los políticos son capaces de manipu
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Dion, M. L. (2000). La economía política del gasto social : el Programa de Solidaridad en México, 1988-1994. Estudios Sociológicos de El Colegio de México, 18(53), 329–362. https://doi.org/10.24201/es.2000v18n53.705
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