Abstract
La actual pandemia de COVID-19 que estamos viviendo a nivel nacional e internacional ha tenido múltiples efectos en nuestra sociedad. Uno de los más importantes corresponde al temor que genera en la población la consulta en los servicios de urgencias del país dada la posibilidad de contraer esta enfermedad y las limitaciones de movilización por la falta de trans-porte y controles sanitarios. Debido a esto, existe un potencial riesgo en la población por la disminución de consultas por condiciones distintas de la infección por SARS-CoV-2 que pueden llegar a causar elevada morbilidad y mortalidad, especialmente el caso de las enfermedades cardiovasculares como los síndromes coronarios agudos y accidentes cerebrovasculares, que ocupan los primeros puestos de mortalidad en la población general en nuestro país 1 Esta amenaza ha sido señalada a nivel interna-cional, transformándose en motivo de preocupación dado el mal pronóstico de estas patologías secundario al retraso en el tiempo de consulta en los servicios de urgencia 2,3. Este fenómeno se ha observado en otras epidemias en el pasado, como el brote de SARS-CoV-1 en China durante el año 2003. En esa situación se observó una drástica disminución de las consultas en los servicios de urgencias en el país asiático de hasta 43% comparado con la época pre-pandemia 4. En este sentido, las sociedades médicas y científicas han alertado respecto al impacto en la salud poblacional que tiene el evadir la consulta en relación a patologías que constituyen una emergencia real. Por ejemplo, los accidentes cerebrovasculares, reportándose alrededor de 9.000 nuevos casos en China durante el brote de COVID-19, y un elevado porcentaje habría quedado sin tratamiento con potenciales consecuencias en morbilidad y mortalidad. 2 Este es el caso también de la patología cardiovascular isquémica, que representa la mayor causa de mortalidad en el país, y que durante esta pandemia se ha observado en otros países una demora sustancial entre el inicio de los síntomas y la primera consulta en el servicio de urgencia, 5 así como también una disminución significativa del número de procedimientos intervencionales asociados, lo que podría tener un impacto aun mayor en la mortalidad de esta enfermedad 3,6. El primer caso de COVID-19 en Chile fue informa-do el día 03 de Marzo de 2020 (semana 10 del año), la suspensión de clases en instituciones de educación se inició el 15 de Marzo (semana 11 del año), el decreto de Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe se inició el día 18 de Marzo (semana 12), la primera muerte por COVID-19 fue reportada el 21 de marzo y las primeras cuarentenas se iniciaron el 25 de marzo (semana 13). Dado esto, el mayor impacto a nivel de salud pública nacional se inició en la semana 11 del presente 2020. El objetivo de este trabajo fue evaluar si el inicio de la epidemia por COVID-19 en Chile se asoció a una disminución en el número de consultas en Servicios de Urgencia, especialmente en patologías no directamente relacionadas como las enfermedades cardiovasculares. Se realizó un análisis de los registros de atenciones de urgencias informados por la Dirección de Estadís-tica e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de rev Med chile 2020; 148: 557-564
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Toro, L., Parra, A., & Alvo, M. (2020). Epidemia de COVID-19 en Chile: impacto en atenciones de Servicios de Urgencia y Patologías Específicas. Revista Médica de Chile, 148(4), 558–560. https://doi.org/10.4067/s0034-98872020000400558
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