Abstract
(Kev Med lJniv Navarra 1994; 38: 212-2251, Introducción El uso del trasplante de médula ósea para el trata-nuento de los trastornos hematológicos se inició a fina-a iza-les de los años 60. Los priineros trasplantes se re 1' ron en pacientes con cuadros de inmunodeficiencias congénitas, leiicemias agudas y anemias aplásicas (1-4). Inickilmnente esta técnica fue utilizada como última alternativa en pacientes en los que habían fracasado los tratatllientos convencionales. Los resultados inicia-les mostraron que un porcentaje de dichos pacientes conseguían remisiones de la enfermedad e incluso cu-raciones. Desde 1975 un número cada vez mayor de pacierites con distintas patologías han sido sometidos a un trasplante de médula ósea, Iiabiéndose modificado las indicaciones del ti.asplante tanto en el tipo de en-fermedad como en el momento de realizarlo Ci"i'bla D. La mejora de los medios de soporte de los pacientes sometidos a un trasplante de médula ósea así como la mejora en el tratamiento inniunosupresor han pei-miti-do disminuir la ii~orbilidad y la mortalidad del procedi-miento posibilitando que uri número mayor de pacien-tes se pueda beneficiar de esta técnica. Tipos de trasplante de médula ósea El nasplante de médula Ósea (TMO) esti fundamen-tado en la posibilidad de sustituir el sistema hematopo-yético del paciente por un nuevo sistema liematopoyé-tico. Existen diversas fuentes de precursores henlato-poyéticos con los que realizar el TMO. En primer lugar está el trasplante alogénico de médula ósea, es el tiio-54 REVI STA DE MEDI CI NA DE LA UNI VERSI DAD DE NAVARRA 0CTUBRE. DI CI EMBRE 1994 Tabla I ENFERMEDADES NO MALIGNA Anemia de Fanconi. Enfermedad de Blocldan D Drepanocilosis. Talasemia. Hemoglobinuria Parox Enfermedad de Gaucher. Muc~~olisacaridosir. Mucolipidoris. Inmunodeficiencias congénitas. ENFERMEDADES MALIGNAS: l Leucemia Agudo ünfobl&stica. Leucemia Agudo no Linfoblóstica. Leucemia Mieloide Crónica. Leucemia Linfoide Crónica. Sindromer Mieloproliferativos Crónicos: Mielofibrosis, Policiiemia Vera. Sindromes Mielodisplásticos. Enfermedad de Hodgkin. Linfoma no Hodgkin. Mieloma Múltiple. Tumores Sólidos. delo inás clásico de TIVIO en el que existe un donante de la rnédrila y un receptor del iiije~to. Para que se pueda realizar debe existir histoconipatibilidad entre donante y receptor, es decir, una igualdad para los HLA A, R, C, y D. Debido a la dificultad que entsatia encontrar dos personas histocompatibles L a mayor parte de los trasplantes se realizan entre familiares. 1.0s genes que detertiiinan las moléculas dc histocornpati-bilidad se heredan según las leyes de Mendel de forma que un Iiaplotipo coinpleto proviene de la madre y otro del padre. Por ello la probabilidad de que dos hermanos lengan arnl~os haplotipos igiiales es del 25%. Aproxiiiiadaniente el 30-35% de los pacientes tendrán un donante familiar HLA coinpatible. Debido a que muchos pacientes que se podrían beneficiar de un TIVIO carecen de una médula coiiipatible se Iian crea-do los registn~s de donantes de médula cuya misión es encontrar donantes no faiiiiliares pero liistocompati-bies. La probabilidad de que dos personas no enipa-rentadas sean histocompatibles es 1:100.000 (5). Un caso paiticiilar de TMO es el que se realiza entre gemelos univitelinos, se denomina trasplante singénico de tiiédula ósea y en este caso existe una igualdad total entl-e donante y receptor, no solo para el comple-jo mayor de ki Iiistocompatibilidad sino para otros locus menores. Gracias a los nuevos medicamentos in-munosiipresores existe hoy en día la posibilidad de re-alizar trasplantes alogénicos entre personas que pre-sentan diferencias para algiino de los locus de Iiisto-compatibilidad. La mohilidad y la inoflalidad de estos trasplantes es superior debido a la mayor incidencia de coinplicaciones, principalmente la enferiliedad injerto contra el huésped o el rechazo del injerto (5). En el trasplante autólogo de médula ósea (ATMO), la médula que vamos a injertar la obtenernos del pro-pio paciente al que, una vez obtenida la niédula, so-metemos a tmtanliento con radioterapia y/o quimiote-rapia para posterioimente reinfundil-la. Es decir, el ob-jetivo principal que perseguimos es poder administrar una dosis supraletal de quiiiiioterapia y posteriormente posibilitar la recuperación de la médula ósea gracias a su propio injerto. En el ATMO desaparecen algunas de las complicaciones del TMO, como es la enfermedad injerto contra el huésped y el rechazo del injerto. Por el contsario no eliminamos la posibilidad de que en la médula que reinfundimos persista un porcentaje de cé-lulas tumoi-ales, sobre todo en aquellas enfernledades que afectan cle forma primordial a la medula ósea coino es el caso de las leuceinias agudas, las leucemias crónicas o los niielomas. Para tratar de eliminar las cé-hilas himoraies que puedan existir en el injeiTo se han iitilizado distintas técnicas de ~LII-gado de la médula «sea ~xiticipalmente con anticuerpc~s inotioclonaies contra iiizircadorcs propios de las células tuinoralcs, con fármacos quiinioter2picos como los derivados de la ciclofosfamida (6), o con inodificadores de la
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Prósper, F., Rifón, J., Cuesta, B., Hermida, J., Panizo, C., Hernández, M., & Rocha, E. (2016). Indicaciones de trasplante de médula ósea. Revista de Medicina de La Universidad de Navarra, 54. https://doi.org/10.15581/021.39.6952
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