Abstract
Originales Introducción La gestión de un servicio requie-re, entre otras actividades, la plani-ficación de los recursos que se van a utilizar para alcanzar las metas y los objetivos que se han determinado (1). Dicha planificación comprende la identificación de los recursos que se utilizaran y la previsión de utili-zación de los mismos, la evaluación de los recursos de los que se dispone y la provisión de aquellos que sean necesarios como consecuencia de la evaluación. El seguimiento farmacoterapéu-tico (SFT) ha sido definido como " el servicio profesional que tiene como objetivo la detección de problemas relacionados con los medicamentos (PRM) para la prevención y resolu-ción de resultados negativos aso-ciados a la medicación (RNM). Este servicio implica un compromiso y debe proveerse de forma continua-da, sistematizada y documentada, en colaboración con el propio pa-ciente y con los demás profesiona-les del sistema de salud, con el fin de alcanzar resultados concretos que mejoren la calidad de vida del paciente " (2). El SFT requiere cambios en la estructura habitual de la farmacia. Al estar basado en una relación te-rapéutica con el paciente se hace necesario un entorno que garantice la confidencialidad. Se utilizan para ello las llamadas Zonas de Atención Personalizada (ZAP), que constitu-yen lugares dentro de la farmacia que proporcionan áreas privadas o semiprivadas para el ejercicio de la atención farmacéutica. Las carac-terísticas que deben reunir las ZAP han sido descritas por varios auto-res. Así Cipolle y col describieron las condiciones que deben reunir los lugares en los que se realiza el SFT (3). En España, Aguiló definió y caracterizó las ZAP (4), señalando su equipamiento mínimo. Pero además, el SFT precisa de unos recursos de información. El conocimiento de las patologías que presenta el paciente y su relación con los medicamentos que utiliza cons-tituye una información básica en la realización de este servicio. Para ello, además de conocer los medicamen-tos que utiliza el paciente, lo cual se puede conseguir mediante registros electrónicos de la medicación dispen-sada en la farmacia, es importante tener acceso a información conteni-da en la historia clínica del paciente en cuanto a diagnósticos y pruebas analíticas. Esta información puede ser proporcionada por el propio pa-ciente o bien por otros profesionales que le atienden con su autorización. Una vez obtenida la información es necesario evaluar su farmacoterapia y para ello se utilizarán las fuentes de información de medicamentos y en caso de evaluaciones especialmente complejas será necesaria una ayuda especializada que puede obtenerse de los centros de información de medi-camentos. Por otra parte, al tratarse de un servicio profesional, el SFT necesita farmacéuticos específicamente for-mados para realizarlo. Por lo tanto, la formación y el tiempo de estos pro-fesionales se presuponen importantes para la puesta en funcionamiento de este servicio. En la planificación de un servi-cio de SFT en una farmacia comuni-taria nos planteamos como objetivo evaluar los recursos de que dispo-níamos para implantar el servicio y proveer aquellos que fuesen necesa-rios, estudiando su coste. En con-creto, en este artículo se estudian los costes de la puesta en marcha del servicio.
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Cobián Rodríguez, M. B. (2014). El coste del seguimiento farmacoterapéutico en una farmacia comunitaria (I): puesta en marcha del servicio. Farmacéuticos Comunitarios, 6(2), 27–32. https://doi.org/10.5672/fc.2173-9218.(2014/vol6).002.05
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