Abstract
En este ensayo me propongo desarrollar y sustentar la tesis de que la filosofía de la ciencia es esencialmente una parte de las ciencias de la cultura. Esta tesis puede parecer, a primera vista, trivial. En efecto, todo el mundo estará de acuerdo en que la ciencia es una parte importante de la cultura actual; y por lo tanto, la reflexión filosófica sobre la ciencia, al ser una actividad teórica que pretende aplicarse según ciertos criterios de cientificidad a una parte de la cultura, se incluirá ipso facto en esa área del conocimiento que denominamos «ciencias de la cultura» o «humanida-des». Sin embargo, como sucede con frecuencia, las aparentes trivialidades conceptuales tienen importantes consecuencias teóricas y prácticas. El pre-sente caso es, según creo, un ejemplo de ello: el incluir la filosofía de la ciencia dentro del marco más amplio de las ciencias de la cultura tiene consecuencias no negligibles (y quizás imprevistas para algunos) tanto so-bre nuestra comprensión de lo que es la filosofía de la ciencia como sobre lo que son, o pueden llegar a ser, las ciencias de la cultura. Poner de manifiesto dichas consecuencias es el propósito de las páginas que siguen. Permítaseme empezar esta discusión con una especie de atrevida defi-nición. Quisiera caracterizar la filosofía de la ciencia como un tipo particular de teorización sobre teorizaciones. Y quisiera asimilar esta caracteriza-ción a esta otra: la filosofía de la ciencia es una interpretación de interpre-taciones de la realidad; o bien, para ser un poco más precisos, la filosofía de la ciencia consiste en la construcción de marcos interpretativos filosófi-cos que nos permiten entender esos marcos interpretativos de la realidad que llamamos «teorías científicas». Naturalmente, esta caracterización de la filosofía de la ciencia como teorización sobre teorizaciones o, alternati-vamente, como interpretación de interpretaciones, es aún muy pobre, casi vacía; dado que no he definido o aclarado las nociones de teorización o interpretación que aquí se proponen. Volveré a estas nociones en un mo-mento. Pero antes de ello, quisiera hacer notar que la caracterización pro-puesta de la filosofía de la ciencia nos da ya una indicación de su naturale-za: es lo que puede llamarse una actividad intelectual de segundo nivel, es decir, una actividad intelectual cuyos objetos de estudio son en sí mismos ya el resultado de actividades intelectuales. La filosofía de la ciencia es un 110 ISEGORIA/12 (1995) pp. 110-118
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Moulines, U. (1995). La filosofía de la ciencia como disciplina hermenéutica. Isegoría, (12), 110–118. https://doi.org/10.3989/isegoria.1995.i12.243
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