Abstract
Índice 0 Introducción 1 Objeto 2 Definiciones 3 Estudio proteico del líquido cefalorraquídeo 4 Metodología 5 Relación entre las proteínas del líquido cefalorraquídeo y del suero 6 Espécimen 7 Propuesta de un algoritmo para el estudio proteico de las enfermedades desmielinizantes 8 Recomendaciones y conclusiones 9 Bibliografía 0 INTRODUCCIÓN 0.1 Procedencia del líquido cefalorraquídeo y de sus proteínas El estudio proteico del líquido cefalorraquídeo (LCR) consti-tuye una fuente importante de información en distintos cua-dros neurológicos. El volumen total de LCR en el adulto es de aproximadamen-te 150 mL, de los cuales 30 mL se encuentran en el interior de los ventrículos cerebrales y 120 mL circulan por el espacio subaracnoideo. Un 70% del volumen de LCR tiene su origen en los plexos coroideos ventriculares, por un mecanismo com-binado de ultrafiltración del plasma y transporte activo. El 30% restante se origina en el revestimiento del epéndimo y en el espacio subaracnoideo. El LCR se reabsorbe principalmente en las granulaciones de Pacchioni en el seno sagital superior y en las reflexiones durales de los pares craneales y de los ner-vios espinales (1,2). La composición proteica del LCR es compleja. Aproximadamente un 80% de las proteínas del LCR proceden del plasma, principalmente por mecanismos de difusión pasi-va. También existen mecanismos de transporte activo. El paso de proteínas desde el plasma hacia el LCR depende de: 1) constantes físico-químicas (radio y masa molar, carga eléctri-ca), 2) concentración en el plasma y 3) estado funcional de la barrera hematoencefálica. El 20% restante de proteínas del LCR se origina por síntesis intratecal. Dado que las proteínas provienen principalmente del plasma por difusión pasiva, las proteínas que predominan en LCR son las de baja masa molar (3). El efecto final de la barrera hematoencefálica es el de man-tener una concentración de proteínas en el LCR con una rela-ción de 1/350 respecto a la del plasma (3). 0.2 Concentración proteica en el LCR La concentración y la composición de las proteínas del LCR varían según su origen y la edad del individuo. Así, la concen-tración de proteínas más baja se encuentra en el LCR ventricu-lar, siendo intermedia en la cisterna, y superior en la zona lum-bar. Ello obedece a un progresivo equilibrio del LCR con el plasma a través de los capilares durante su recorrido hacia el canal espinal (3). Asimismo, el porcentaje de proteínas de baja masa molar respecto a las proteínas totales en el LCR es mayor en los ventrículos que en la zona lumbar (4). Durante la infan-cia, las concentraciones proteicas lumbar y cisternal son com-parables, probablemente en razón de una mayor actividad físi-ca (que permite una circulación más rápida del LCR) y al menor volumen de LCR, de tal manera que al realizar la pun-ción lumbar se extrae parte de líquido cisternal. Los prematu-ros y los neonatos presentan concentraciones elevadas de pro-teína en el LCR debido a la inmadurez de la barrera hematoencefálica. A los 6 meses, la concentración disminuye y se va igualando a la del adulto. Finalmente, por encima de los 60 años, la concentración vuelve a aumentar. 0.3 Fisiopatología y significado clínico del estudio proteico del LCR
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Tortosa Blasco, J. M. (2002). Recomendaciones para el estudio de las violencias. Alternativas. Cuadernos de Trabajo Social, (10), 19. https://doi.org/10.14198/altern2002.10.2
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