Abstract
El término innovación se ha convertido en un icono. Las personas hemos de ser innovadoras para poder progresar, la economía solo se recuperará a partir de la innovación, las entidades sociales necesitan ser innovadoras para adaptarse a los nuevos tiempos, y la administración solo logrará una modernización eficaz si es capaz de mostrarse innovadora. La innovación, tal como indican Pollitt y Hupe (2011), se ha convertido en un “concepto mágico”. Este acuerdo genérico, sin embargo, plantea algunos interrogantes cuando se intenta concretar el porqué, el qué y el cómo de la innovación. Por un lado, como con todos los conceptos “mágicos”, el término innovación es polisémico y su definición ha despertado intensas discusiones académicas (Moulaert …[et al], 2005; Ramírez-Alujas, 2011 y 2012; Voorberg …[et al], 2013). Sin pretender profundizar en estos debates, dedicaremos el primer apartado de este artículo a definir nuestra posición sobre el porqué, el qué y el cómo de la innovación en el ámbito de la administración pública.
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Brugué, Q., Blanco, I., & Boada, J. (2014). Entornos y motores para la innovación en las políticas públicas. Revista Del CLAD Reforma y Democracia, (59), 5–34. https://doi.org/10.69733/clad.ryd.n59.a873
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