Abstract
Editor, Recientemente se ha publicado la edición 2011 de la encuesta Lima Cómo Vamos (http://www.lima comovamos.org/). Este instrumento explora la percep-ción de la calidad de vida por parte los habitantes de la ciudad de Lima, así como algunos aspectos relaciona-dos con el quehacer diario, y entre ellos, la atención en salud. En este particular, la principal debilidad identi-ficada por los investigadores es la calidad del servicio: mala atención o trato inadecuado a los pacientes. La literatura científica nacional ofrece varias pu-blicaciones que han evaluado la calidad de atención en salud, con resultados positivos y negativos (1-4). Asi-mismo, han identificado ciertos factores que se asocian con la satisfacción del paciente en relación a la calidad de la atención, como por ejemplo la edad, el nivel so-cioeconómico, el tiempo de espera, y si se trata de un paciente nuevo o continuador. Otro factor vinculado de manera importante con la satisfacción del paciente es la relación médico-paciente, y aun otro, poco con-siderado pero también importante: el trato por parte del profesional no médico (1, 2). La relevancia de estos componentes apunta a que la calidad de la atención de salud va más allá de un adecuado diagnóstico o una prescripción acertada, porque se conjugan en una combinación donde además participan características del paciente, del médico, del personal de apoyo y del establecimiento (4). Como se ha dicho, se han publicado varios estudios que abordan este tema y que han llegado a conclusiones sólidas y han presentado propuestas interesantes. De allí que quepa preguntarse: ¿por qué los ciudadanos de Lima han identificado la calidad del servicio como la principal debilidad de la atención de salud en la capital por dos años consecutivos? ¿Es que a pesar de las evidencias todavía no se han planteado estrategias correctivas eficaces al respecto? En este sentido, sería sumamente valioso tomar las experien-cias exitosas de países vecinos, quienes han encarado acciones que incluyen i) solicitar financiamiento in-ternacional para dar el primer paso, ii) emprender es-fuerzos conjuntos con organizaciones internacionales y nacionales, iii) trabajar en la acreditación de hospitales, iv) crear legislación sobre derechos y protección del consumidor, v) introducir medidas motivadoras (p. ej. premios o menciones) para profesionales e institu-ciones y vi) ingresar esta problemática en la agenda política nacional, con capacidad de tomar decisiones y con la disposición de destinar recursos para programas que busquen mejorar la calidad de la atención (5). Finalmente, y dada la demostrada trascendencia de la relación médico-paciente en la percepción de la calidad de la atención, es perentorio implementar me-didas que tomen muy en cuenta y traten de satisfacer la pluriculturalidad de la población peruana. Si bien algunos países de la región han desarrollado algunas iniciativas en este campo, hace falta más investigación para implementarlas en Perú, y en otros países de la región, con el mismo o mayor grado de éxito (6). La calidad de la atención es un tema de im-portancia crítica, al que los profesionales de la salud deben dedicar la atención que merece por el impacto que tiene en el bienestar de los pacientes. Los datos probatorios acerca de los factores que influyen en la sa-tisfacción de los pacientes cuando acuden a un servicio de salud están disponibles. La voluntad del personal de salud de contribuir a mejorar la atención sin duda también lo está. Solo falta poner manos a la obra para conseguirlo.
Cite
CITATION STYLE
Carrillo-Larco, R. M., & Ramos, M. (2012). Lima cómo vamos: calidad de atención en salud. Revista Panamericana de Salud Pública, 32(2), 168–168. https://doi.org/10.1590/s1020-49892012000800013
Register to see more suggestions
Mendeley helps you to discover research relevant for your work.