Abstract
En el transcurso de los últimos cinco años, bajo el prolijo eslogan de “renovación urbana”, Guayaquil ha sido testigo de una vasta y compleja reorganización política del espacio urbano. Este proceso empezó durante el mandato del alcalde León Febres Cordero quien junto a sus aliados políticos locales planificaron un revolucionario y sofisticado esquema de modificaciones en la estructura física y la limpieza pública a orillas del malecón. No es de sorprender que la organización sin fines de lucro (Fundación Malecón 2000) creada bajo su régimen en 1996 derive su nombre del lenguaje del milenarismo. En el corazón de un esquema redentorista para la regeneración urbana, los miembros del Partido Social Cristiano (PSC) y la red de líderes locales concibieron una limpieza total del centro urbano, con el fin de estimular el comercio y el crecimiento turístico, así como en una búsqueda de experiencias placenteras, seguras, consumistas ypost-modernas. En resumen, a través de una nueva y estilizada arquitectura cosmopolita, la creación de grandes monumentos y centros públicos de entretenimiento, ellos construyeron un espacio urbano sacro santo que les ayudó a validar estos cambios. Sin embargo, como en todos los movimientos milenaristas, los planes para la redención social involucran necesariamente sólo a una gente escogida. Este artículo es una etnografía política que disecciona la retórica y práctica de la renovaciónen Guayaquil, con el fin de poner bajo análisis las formas de legitimar una serie de perversos efectos secundarios.
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Garcés, C. (2013). Exclusión constitutiva: las organizaciones pantalla y lo anti-social en la renovación urbana de Guayaquil. Íconos - Revista de Ciencias Sociales, 0(20), 53. https://doi.org/10.17141/iconos.20.2004.51
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