Abstract
E l juego está vinculado a la existencia humana. Esta no se puede enten-der sin el componente lúdico. No es extraño, por tanto, que desde distintos ámbitos de conocimiento, especialmente desde la historia, la antropología y la sociología, se hayan interesado en las distintas manifestaciones físicas del ser humano, y especialmente en el juego. El ejercicio físico motórico del ser humano no es solo una manifestación biológica, sino que responde a una incuestionable dimensión cultural. De esta forma, hay abundantes teorías que relacionan el juego y la cultura. A finales del siglo xix, varios antropólogos, entre los que podemos citar a Morgan y Taylor, establecieron en su momento la siguiente clasificación: juegos de habilidad física, en los que el éxito se determina por las actividades mo-trices de los jugadores; juegos de estrategia, en los que el éxito se determina por la opción racional entre varios tipos de acción posible; juegos de azar, en los que el éxito se determina por adivinanzas o por un artefacto incontrolado como una rueda o un dado 1. Otros autores relevantes de esta dimensión cultural del juego, y que aparecen recogidos igualmente en algunas de las aportaciones de este mono-gráfico, son Schiller, Cox, Caillois y especialmente Huizinga con su Homo ludens. Como punto de inicio, suele ser habitual para el análisis del concepto de juego la definición que Huizinga realizó en los años treinta del pasado siglo: Acción o actividad libre, realizada dentro de ciertos límites fijados en el tiempo y en el espacio, según una regla libremente aceptada, pero completamente imperiosa; 1 Blanchard, K. y Cheska, A.: Antropología del deporte, Barcelona, Bellaterra, 1986.
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Almeida Aguiar, A. S., & Cerezo Manrique, J. F. (2020). Presentación. Los juegos tradicionales: una aproximación desde la Historia de la Educación. Historia de La Educación, 38, 27–37. https://doi.org/10.14201/hedu2019382737
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