Paisajes, vidas y equivocaciones en los Andes Meridionales (Jujuy, Argentina)

  • Pazzarelli F
  • Lema V
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Abstract

ello tampoco supone que todas las relaciones que componen ese paisaje se suturen en alguna noción de background natural sobre el cual se desarrollan las historias humanas, como lo sería desde la perspectiva de un "paisaje moderno". Con este punto de partida, entonces, en este trabajo reflexionaremos sobre algunas de estas relaciones retomando un clásico problema de buena parte de la etnología regional: el de la ambigüedad constitutiva, no contradictoria, de las montañas, cerros y otros seres del 'paisaje andino'. Estas discusiones, que fueran planteadas por Martínez (1983) hace ya varias décadas son la inspiración para considerar aquí ciertas articulaciones del paisaje huacheño donde, por ejemplo, los cerros pueden aparecer como el 'fondo' de una fotografía, pero también 'vivir' en el marco de relaciones específicas a las ontologías andinas. Huachichocana es una pequeña comunidad aborigen que pertenece al departamento Tumbaya, en la provincia de Jujuy, donde trabajamos con distintos proyectos de investigación desde 2010 2. Está compuesta por familias que se dedican al pastoreo de cabras y ovejas (con algunas llamas y vacas), animales que conforman la hacienda a partir de la cual producen y venden quesos. También desarrollan una actividad agrícola dedicada principalmente a la papa, maíz y alfalfa. Las familias poseen casas y puestos (residencias estacionales) en distintos parajes de los pisos puneños y prepuneños, por los que circulan a lo largo del año siguiendo a la hacienda y el curso de las estaciones y lluvias. En el amplio territorio que alberga a estos movimientos, se encuentran sitios arqueológicos y estaciones de arte rupestre. Desde una perspectiva regional, Huachichocana presenta muchas resonancias con etnografías realizadas en los Andes meridionales. Existen muchos trabajos dedicados a analizar los dislocamientos entre formas modernas-occidentales de percibir al paisaje y aquellas otras (no modernas, indígenas) que reconocen un conjunto de seres y relaciones allí donde otros solo ven espacios naturales. Incluso podríamos afirmar que la mayoría de las etnografías en la región andina posee algún tipo de reflexión sobre el tema; nos interesan especialmente aquí aquellas dedicadas al área meridional (Allen 2002; Arnold et al. 1992; Bouysse-cassagne y Desde distintas perspectivas, estas investigaciones presentan siempre algún tipo de crítica al "paisaje", tal y como lo definiría un esquema moderno de pensamiento. Estos esquemas pueden ser presentados en resonancia con la forma en que fueran definidos por Latour (1991), un concepto de "paisaje" que reduce las formas de relación con lo natural a esquemas de oposición con algo que sería estrictamente humano; esto es, una concepción de la "naturaleza" como un compartimiento diferente (y un recurso a disposición) de la sociedad y la cultura. Se discute la posibilidad de que una idea así pueda ser utilizada acríticamente para abordar nociones nativas sobre el paisaje o la naturaleza, algo que en última instancia develaría una operación colonialista y hegemónica sobre el pensamiento ajeno. En otras palabras, se argumenta que ese paisaje moderno no toleraría la diferencia andina: no consigue albergar en su interior a los incontables casos etnográficos y arqueológicos que constantemente desafían sus premisas (ver también Gow 1995 3). A tono con estas discusiones, en los últimos años escribimos diferentes trabajos que se ocupaban de temas vinculados a diferentes dimensiones del paisaje y a su ritualidad asociada. Lo hicimos teniendo en cuenta las formas nativas en que estas relaciones se presentaban y en todos los casos nuestras discusiones siempre terminaban con alguna referencia a los "paisajes vivos" de los Andes, incorporando las críticas y comentarios de los autores mencionados. En este trabajo, nos proponemos retornar a ellos de modos más explícitos para colocarlos en variación, considerando las formas equívocas (sensu Viveiros de Castro 2004) desde las cuales pueden ser abordados. Para ello sugerimos pensar a los "paisajes vivos" como agenciando la posibilidad de habitar mundos múltiples, con conexiones parciales (Strathern 2004) que no se reducen a procesos de hibridez, mezclas u oposiciones simples (paisajes inertes vs. paisajes vivos). En las secciones siguientes ahondaremos en estas ideas a través de descripciones y reflexiones sobre antigales y humos; en ambos casos sugerimos que muchas relaciones se presentan como irreductibles a 'un' tipo de mundo. Finalizaremos con una reflexión sobre los modos equívocos y productivos que definen buena parte de estas situaciones y que existen también al interior de las lógicas locales. Paisajes Vivos Podríamos decir que en Huachichocana, al igual que en otras comunidades de los Andes, las relaciones con cerros, lagunas, plantas, animales o sitios arqueológicos, no pueden ser suturadas en una idea moderna de paisaje: relaciones con plantas y animales domesticados y silvestres, memorias, territorio y sitios arqueológicos, vínculos con cerros, ojos de agua y lagunas. Fue en esa dirección

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Pazzarelli, F., & Lema, V. S. (2018). Paisajes, vidas y equivocaciones en los Andes Meridionales (Jujuy, Argentina). Chungará (Arica), (ahead), 0–0. https://doi.org/10.4067/s0717-73562018005000602

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