Con la presente contribución se pretende abordar el tema de la práctica reflexiva en el ámbito del trabajo social. Las teorizaciones sobre la reflexividad, si bien numerosas y heterogéneas, pueden agruparse en torno a conceptos clave de «conocimiento» y «sociedad». Para pasar de la teoría de la reflexividad a la práctica de la reflexividad es necesario estructurar el propio análisis identificando objetivo, niveles y herramientas propias de un «trabajador social reflexivo» capaz de conectar, en un ciclo sin fin, experiencia, reflexión y acción. Es útil focalizar tal actividad en específicos eventos particularmente significativos, es decir en «eventos críticos», como por ejemplo los propios errores profesionales. Esta reflexión se puede llevar a cabo como momento de meditación con uno mismo, especialmente cuando es articulada a través de la utilización de «estructuras» reflexivas (consistentes en baterías de preguntas), pero aún más provechoso resulta ser el beneficio obtenido de una de las numerosas formas disponibles (analíticas o creativas) de escritura reflexiva. Existe además una dimensión colectiva de la reflexión que permite también prevenir situaciones de burnout y ampliar el propio «campo visual» en la práctica cotidiana.
CITATION STYLE
Sicora, A. (2012). Práctica reflexiva y profesiones de ayuda. Alternativas. Cuadernos de Trabajo Social, (19), 45–58. https://doi.org/10.14198/altern2012.19.03
Mendeley helps you to discover research relevant for your work.