Abstract
El adulto mayor (AM) pierde con los años, su capacidad para conseguir un sueño que sea continuado y consolidado. La intervención no farmacológica de los trastornos del sueño, ha demostrado beneficios para la producción de cambios en los hábitos del sueño; dentro de este abordaje se destacan el control de estímulos, la restricción del sueño y las técnicas de relajación, las cuales reducen limitaciones como el costo económico, el tiempo, la falta de profesionales para la preparación farmacológica y además reducen los índices de polifarmacia característicos del adulto mayor. Con el objetivo de obtener evidencia sobre las ventajas que genera el ejercicio de bajo impacto en el AM no institucionalizado con trastornos del sueño, se realizó una revisión narrativa. Artículos científicos encontrados en Pubmed, Elsevier y Google Académico, publicados en inglés y español del año 2010 al 2016. Utilizando los descriptores ejercicio físico, adultos mayores, institucionalización y trastornos del sueño, se seleccionaron los artículos con evidencia existente, sobre las ventajas del ejercicio físico de bajo impacto en los trastornos del sueño en los adultos de 60 años y más de edad. La evidencia encontrada demuestra que los ejercicios de bajo impacto como la caminata, el pedaleo en bicicleta estática, la natación, la hidrogimnasia, el subir y bajar escaleras, el baile, el yoga y la gimnasia aeróbica de bajo impacto, son efectivos para aumentar la capacidad de realizar actividades de la vida cotidiana y para disminuir el consumo de medicamentos. Conclusiones: Los efectos del ejercicio físico de bajo impacto van más allá del conocido beneficio cardiovascular, debido a que se van a presentar por su parte respuestas positivas en la calidad del sueño y disminución de los trastornos del sueño presentes en el adulto mayor. The older adult loses their ability to achieve continuous and consolidated rest over the years. Non-pharmacological intervention of sleep disorders have shown benefits for the production of changes in sleep habits; within this approach, stimulus control, sleep restriction and relaxation techniques are highlighted, which reduce limitations such as economic cost, time, lack of professionals for pharmacological preparation and also reduce the polypharmacy rates characteristic of the elderly. In order to obtain evidence on the advantages that low-impact exercise generates in the non-institutionalized older adult with sleep disorders, a narrative review of the scientific articles found in Pubmed, El Sevier and Google Scholar, published in English and Spanish was conducted from 2010 to 2016. Using the descriptors physical exercise, older adults, institutionalization and sleep disorders, articles with existing evidence were selected, about the advantages of low impact physical exercise on sleep disorders in adults aged 60 years and over. The evidence found shows that low-impact exercises like walking, cycling, swimming, hydrogymnastics, climbing and descending stairs, dancing, yoga and low impact aerobic gymnastics are effective in increasing the ability to perform activities of daily living and to decrease drug use. Conclusions: The effects of low-impact physical exercise go beyond the well-known cardiovascular benefit, due to other hand positive responses in the quality of sleep and decrease of sleep disorders present in the elderly.
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Arias Arias, N., & Marín Rivera, E. (2018). Ventajas del ejercicio físico de bajo impacto para la atención en trastornos del sueño en adultos de 60 años y más de edad no institucionalizados. Revista Terapéutica, 12(2), 23–33. https://doi.org/10.33967/rt.v12i2.28
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