El papel de la radiología diagnóstica y terapéutica en el campo de la salud pública

  • Borrás C
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coordinadora del número especial La publicación periódica de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) La salud en las Américas, en su edición de 2002, contiene reflexiones sobre los cambios demográficos, socioeconómicos y epidemioló-gicos que han tenido lugar en la Región de las Américas en los últimos años y documenta el aumento de la esperanza de vida en todos los países hasta su promedio actual (con la exclusión de Haití) de más de 70 años (1). Según "la edición de 2006 de la publicación electrónica de la OPS Estadísticas de salud de las Américas (2), que presenta los datos de 37 países, la esperanza de vida al nacer para el quinquenio de 2005_2010 "en ambos sexos variará entre 65,4 (en Guyana) y 80,7 años (en Canadá) y será de 73,3 años en promedio, con una desviación estándar de 5,17 años (excepto en Haití, donde se prevé que esta cifra será de 53,5 años). El envejecimiento progresivo de la población representa un gran reto para los ministerios de salud, ya que la prevalencia de las enfermedades crónicas, que afectan a la población a edades más avanzadas, va en aumento. Según las estadísticas de 2006, las 10 principales causas de muerte en 31 países de la Región explican entre 43,1% y 59,8% de las defunciones registradas en esos países (2). Las enfermedades cerebrovas-culares se encuentran entre las 10 principales causas de muerte en ambos sexos en los 31 países y la cardiopatía isquémica, en todos menos en Dominica, Haití y Honduras. En hombres, el cáncer de próstata es una de las 10 principales causas de muerte en 17 países. Asimismo, las enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores, la insuficiencia cardíaca y sus complicaciones, y las cardiopatías mal defini-das se encuentran entre las principales causas de muerte en 14 de los países analizados. En las mujeres, la influenza y la neumonía están entre las 10 principales causas de muerte en 30 países; la cardiopatía isquémica, en 28; y la insuficiencia cardíaca, en 25. Los cánceres de mama y útero continúan figurando entre las 10 principales causas de muerte en 16 países, seguidos del cáncer de colon en seis países y del cáncer de tráquea, bronquios y pulmón en cinco (2). En este contexto, las aplicaciones radiológicas cobran una enorme importancia. El diagnóstico de las en-fermedades cerebrovasculares, cardiopatías y neoplasias se facilita gracias a la radiología diagnóstica, mientras que algunos de los tratamientos de elección para estas afecciones se basan en la radiología in-tervencionista. Muchas de las radiaciones empleadas, tanto en la radiología convencional como en la to-mografía computarizada, son de tipo ionizante; otras, como las empleadas para la ecografía y la resonan-cia magnética, no lo son. Mientras que algunas técnicas dependen del uso de radiaciones producidas por equipos de rayos X, otras se basan en la visualización de sustancias radiactivas que se le administran al paciente y que el organismo absorbe. Para la radioterapia se pueden usar equipos de radiación electro-magnética externa, como los aceleradores lineales, o fuentes radiactivas, como las unidades de cobalto-terapia y las fuentes selladas de cesio-137 utilizadas en las aplicaciones ginecológicas. El objetivo fundamental de todas estas técnicas radiológicas es prolongar la vida de los pacientes y dismi-nuir la morbilidad. A medida que se extiende su uso, esta tecnología adquiere mayor complejidad. La re-alización eficiente y segura de los procedimientos de diagnóstico y tratamiento con fuentes de radiación exige que el personal que los lleva a cabo esté adecuadamente formado y entrenado. El médico clínico, el especialista en radiología, el radiooncólogo, el especialista en medicina nuclear, el físico médico, los tec-nólogos y el personal de enfermería son miembros de ese gran elenco interdisciplinario que conforma el personal de salud de los servicios de radiología. Southon (3) analiza los beneficios de contar con redes de profesionales que puedan respaldar las políticas nacionales relacionadas con los servicios de salud ​ que abarcan los de radiología​ y mejorar la calidad de las prestaciones. En su función rectora y normativa, los ministerios de salud son los responsables de velar por y garantizar la calidad de los servicios de radiología. Una manera de llevar a cabo esta tarea es mediante programas de acreditación. En el artículo de Jiménez et al. (4) se examinan las características potenciales de tales programas en países en desarrollo, en particular en el contexto de los servicios "de imaginología básicos, como los de radiografía, fluoroscopia, mamografía y ecografía, mediante la fusión de los aspectos físicos y clínicos.

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Borrás, C. (2006). El papel de la radiología diagnóstica y terapéutica en el campo de la salud pública. Revista Panamericana de Salud Pública, 20(2–3), 81–83. https://doi.org/10.1590/s1020-49892006000800003

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