Abstract
El 3 de octubre de 1968 las Fuerzas Armadas del Perú tomaron el poder, exactamente veinte años después que el sector radical del Partido Aprista Peruano intentara debelar al gobierno de Bus-tamente. Este gobierno, que inició en 1945 el primer experimento, frustrado, por conciliar los intereses de distintas clases y sus orga-nismos representativos, fue disuelto tres semanas después de la in-tentona aprista, por un cuartelazo auspiciado por la tradicional "oligarquía" exportadora agro-minera, en vista del peligro que significaba para su existencia la presión popular que arrastraba y propiciaba el Partido Aprista. Como consecuencia del cuartelazo, se restauró el cuadro político tradicional de un gobierno oligár-quico amparado por la fuerza armada. Veinte años después el golpe militar se inscribe sólo parcialmente en el mismo cuadro. De 1964 a 1968 se vio imposible la constitu-ción de un régimen político efectivo que coaligara diferentes clases-fenómeno designado populista-a fin de condicionar al país a los cambiantes influjos externos y sus respectivas derivaciones nacio-nales. Este fracaso dio paso a un creciente malestar popular que el Partido Aprista sabría capitalizar para las elecciones que debían realizarse en junio de 1969. Ante la posibilidad de contar con un ejecutivo resguardado por masas populares organizadas e ideológi-camente radicalizadas, que podían desbordar a su dirigencia venida en conservadora, y así desbancar las bases de poder y de relativa autonomía de las Fuerzas Armadas, éstas dieron un golpe institu-cional. Pero este golpe, contrariamente al esquema clásico, no ha desembocado en la restauración del orden tradicional; por el con-trario, las Fuerzas Armadas procuran transformar el marco de la
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Cotler, J. (1970). Crisis política y populismo militar en el Perú. Revista Mexicana de Sociología, 32(3), 737. https://doi.org/10.2307/3539223
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