Abstract
El reconocimiento de una susceptibilidad compartida entre humanos, animales y ecosistemas ha conducido al concepto de «Una Salud» (1). Este concepto reconoce los vínculos importantes entre humanos, animales y el ambiente, que como abordaje de los problemas de salud implica implementar programas, políticas, legislación e investigación en el que múltiples sectores trabajen juntos para lograr mejores resultados de salud pública. Los esfuerzos del sector salud aisladamente no pueden evitar o eliminar problemas sanitarios tan complejos como los que esbozaremos en esta editorial. Es esencial para implementar este abordaje, romper con «los silos entre las diferentes profesiones de la salud y promover colaboraciones transdisciplinarias» (1). Las áreas de trabajo en las que el enfoque de «Una Salud» es particularmente relevante incluyen la inocuidad alimentaria, el control de las zoonosis, y la lucha contra la resistencia a los antibióticos. Somos testigos de rápidas transformaciones mundiales en los ámbitos políticos, social y económico y del gran avance de la ciencia y la tecnología, mas notorios en las últimas décadas del siglo XX y lo que va del siglo XXI. Se evidencia una mayor conectividad e interdependencia entre los países, y por ende, aumento y expansión de los alcances del transporte y de las telecomunicaciones, facilitando todo esto el tránsito y movimiento de personas entre países (migraciones) y el comercio internacional y global, sin precedentes en la historia, la llamada globalización. Estos cambios socio económicos y todos los cambios ambientales dan oportunidades para la diseminación de microorganismos y la emergencia y reemergencia de enfermedades, en particular Zoonosis (enfermedades en humanos que tuvieron sus orígenes en un animal vertebrado) (1). Enfermedades emergentes se definen como aquellas que están aumentando en su incidencia, rango geográfico, especie hospedera, o en su impacto (debido a la adquisición de resistencia a los antimicrobianos o a nuevos factores de virulencia). Entre 1940 y el 2004, 335 eventos de enfermedades infecciosas emergentes fueron identificados, en promedio 5 por año, con un pico en los años 80 asociado a la emergencia del VIH/SIDA y sus infecciones oportunistas. Los patógenos nuevos frecuentemente emergen de animales (zoonosis), con los cuales nosotros humanos compartimos genes, fisiología, microorganismos y ambiente. Cerca de 60% de las enfermedades infecciosas emergentes recientes de los humanos surgieron en animales (zoonosis), y el 72% de estas tienen su origen en especies silvestres (1). Considerando la inocuidad alimentaria, el aumento exponencial del transporte y el comercio mundial en las últimas décadas, y el incremento de la población mundial está en relación directa con el desarrollo de medios masivos de producción de bienes de consumo humano, resaltando las modalidades de producción masiva de alimentos y sus cadenas de comercialización mundial. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO): el comercio internacional de alimentos es un sector que genera 2 000 000 millones de dólares al año y en el que se producen, comercializan y transportan miles de millones de toneladas de alimentos (2). Las exportaciones mundiales de carne en 2018 establecerán un nuevo récord de 33,6 millones de
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Guardo, M. (2018). El abordaje de “Una Salud”, más esencial que nunca. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública, 35(4), 558. https://doi.org/10.17843/rpmesp.2018.354.4144
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