Abstract
Los primeros estudiosos de Goffman han visto en él un brillante e «irregular» intérprete de la vida cotidiana. Sin embargo, esto no sería suficiente para ser un teórico social serio y riguroso. Con el paso del tiempo, ha ido ganando terreno una valoración diferente de su obra. Algunas monografías —como The Presentation of Self in Everyday Life o Asylums— son consideradas actualmente como «clásicos» de la sociología (Riggins, 1990; Lamo de Espinosa, 2001). Ciertos autores reconocidos estiman que Goffman está a la altura de un pensa-dor sistemático (Giddens, 1988; Kendon, 1998) o, incluso, lo consideran como «el sociólogo más grande de la segunda mitad del siglo XX» (Collins, 1988: 41). Sin embargo, Goffman muestra una singular ambivalencia en las con-frontaciones de la investigación teórica (Burns, 1992). Por una parte, concen-tra su atención en la interacción cara a cara. Por otra, declara querer abrir «una de las perspectivas sociológicas mediante la que se puede estudiar la vida social» a través de la elaboración de «un esquema de referencia que pueda utilizarse en el análisis de todo sistema social, ya sea familiar, industrial o mercantil» (Goffman, 1959: 9). Es difícil identificar a Goffman en alguna tradición sociológica. Sin embar-go, lo más común ha sido considerarlo un «desviado». La obra de Goffman se presta, por su riqueza, a múltiples interpretaciones. Lo que sí es cierto es que en su pensamiento permanece una sustancial continuidad teórica y que él mismo señala de manera manifiesta como el descubrimiento y la recognición del «orden de la interacción» (Goffman, 1983). Y es que su análisis de la estruc-tura y de los caracteres propios de la interacción cara a cara ha sido innovador y original (Dawe, 1973: 246). 2. La acción social como acción «ubicada» A pesar de haberse desarrollado en diferentes etapas, la reflexión de Goffman muestra claramente una línea de continuidad. Ya el primer estudio monográ-fico, The Presentatión of Self in Everyday Life, es presentado como un «manual» para analizar todas aquellas situaciones en las que los individuos se encuen-tran en inmediata presencia unos con otros influenciándose recíprocamente (1959: 9, 26). En numerosos ensayos posteriores, Goffman reivindica la cen-tralidad de la «situación social», lamentándose, sin embargo, de que haya sido olvidada en el análisis lingüístico y sociológico (1964). En su último escrito, llegó a recordar: «Mi intento […] ha sido que se acepte el ámbito de la presencia cara a cara como un campo de análisis, un ámbito que se puede llamar […] el orden de la interacción, un ámbito cuyo mejor método de estudio es el microanálisis» (1983: 3). ¿Qué significa esto? Significa que si «el sustrato de un gesto (o de una acción social) consiste en el cuerpo de quien lo realiza, la forma del mismo gesto puede estar muy determinada por la proximidad de la órbita micro-ecológica en la que se encuentra el sujeto. Para describir el gesto y, con mayor razón, para descubrir el significado debemos introducir en el 60 Papers 73, 2004
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Herrera Gómez, M., & Soriano Miras, R. M. (2004). La teoría de la acción social en Erving Goffman. Papers. Revista de Sociologia, 73, 59. https://doi.org/10.5565/rev/papers/v73n0.1106
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