Abstract
Entra en la consulta Aurora, de 58 años de edad. Nada más salu-darla ya se puede sospechar cuál es su motivo de consulta. ¡Está amarilla! Comenta que «ya ima-gina a lo que vengo, desde hace dos semanas mi piel se ha puesto amarilla. Al principio noté que tenía los ojos un poco amarillos, pero no le di mucha importancia porque pensé que alguna comida o medicamento me habían senta-do mal, pero luego se me pasó a la piel, y la gente y la familia no pa-raban de decírmelo en la calle y en el trabajo…, y aquí estoy. Espe-ro que no sea nada malo». ¿Qué debo plantearme? Ante una ictericia, la analítica y ecografía abdominal son claves para una aproximación diagnós-tica. No obstante, antes habría que preguntarse si la anamnesis y la exploración pueden ayudar a descartar procesos graves que requieren atención hospitalaria inmediata o preferente o si nos permiten distinguir entre distin-tas etiologías de la ictericia. Introducción La ictericia es la coloración ama-rillenta de la piel y las mucosas causada por la acumulación de bilirrubina. Habitualmente, se ob-serva, primero, en la conjuntiva ocular o mucosa sublingual y lue-go en el paladar duro 1. Un diagnóstico diferencial frecuente de la ictericia es con la carotinemia, en la que la colora-ción amarillenta predomina más en las palmas, las plantas de los pies y el surco nasolabial que en la conjuntiva 1. En la etiología de la ictericia cabe distinguir tres grandes gru-pos 2 : Ê Hemolítica. Ê Hepatocelular. Ê Obstructiva. En las series de casos de per-sonas adultas publicadas, las cau-sas más frecuentes (algo más de la mitad) son las hepatocelulares, seguidas de las obstructivas por cálculos en la vía biliar o cáncer 3. Son pocos los estudios publi-cados sobre prevalencia de icte-ricia en adultos y de causas de ictericia entre personas que con-sultan en Atención Primaria (AP). En una cohorte de 186.814 pacien-tes adultos >45 años atendidos en AP y con seguimiento de 1 año, se identificaron en la historia clí-nica informatizada 277 pacientes con un episodio de ictericia. La prevalencia fue del 0,15%, y la in-cidencia anual, de 0,74 por 1.000 pacientes. En el 33% de los casos fue debida a un cálculo; el 27%, a un cáncer (con más frecuencia el de páncreas), y en el 9%, a enfer-medad alcohólica. En el 22% no se registró en la historia clínica un diagnóstico concreto asociado al episodio de ictericia 3. La enfermedad de Gilbert es una condición autosómica rece-siva muy frecuente que, por su benignidad, no suele estar refle-jada en las series de casos de ic-tericia. Su prevalencia oscila del 4 al 16% de la población total. Es muy importante explicar el diag-nóstico a la persona y reflejarlo en la historia clínica para evitar futuras exploraciones comple-mentarias innecesarias. La ictericia en la conjuntiva suele ser evidente para los sani-tarios a partir de 2,5 mg/dL. La concordancia interobservador a partir de estos niveles de bilirru-bina total es buena, con un índice K de 0,65. La anamnesis es esencial Hay poca información derivada de estudios que validen síntomas 19 EXPLORANDO Ictericia
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Borges Iturriza, J. (2023). La situación clínica. In Colección Razetti. Volumen XXVIII. Carlos Cabrera Lozada. https://doi.org/10.59542/cranm.2023.xxviii.9
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