Abstract
Las emociones, los afectos y las pasiones son los elementos consustanciales que determinan la afectividad. Aunque en cualquier momento todos las experimentamos, no siempre somos conscientes de ello, especialmente cuando no las gestionamos adecuadamente, es decir cuando no tomamos en cuenta cuánto pueden hacernos daño o hacemos daño a los demás. Estas emociones son transitorias pero muchas veces muy intensas y pueden llegar a convertirse en dominantes por la forma que estas se expresan en el ser humano. Ellas pueden generar bienestar, satisfacción, placer, alegría, felicidad o incrustarse en el otro extremo con dolor, tristeza, ira, temor, enojo, desolación, rencor, resentimientos, estrés, burnout, depresión, que desencadenan alteraciones comportamentales, actitudinales, conductas violentas, desórdenes alimenticios, adicciones, llegando hasta acentuar o desencadenar enfermedades físicas, neurológicas (ictus-acv), cardiacas que pueden terminar hasta con la propia existencia. Sí no se logra esa capacidad de gestionarlas, al acumularse, es necesario aplicar técnicas que le posibiliten la evacuación. Una de estas es la desactivación emocional.
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Morán-Quiñonez, J. R. (2017). Contención emocional: una necesidad para la desactivación emocional Ante Stress-Burnout. Polo Del Conocimiento, 2(11), 154. https://doi.org/10.23857/pc.v2i11.399
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