Abstract
Los agentes infecciosos suministran información de gran valor, especialmente cuando se identifican a partir de registros arqueológicos y de restos momificados de hombres y animales. Se puede obtener información muy precisa acerca de sus procesos evolutivos, su filogenia, su distribución geográfica, así como de sus huéspedes y reservorios en el caso de los parásitos. De igual manera brindan una clara idea del contacto que pudieron tener diferentes civilizaciones o grupos poblacionales entre sí, sus movimientos migratorios y su posible extinción. Para lograr obtener estos datos es preciso rastrear las evidencias e interpretarlas de manera correcta además de apoyarse en otras ciencias como la geología, la osteopatología, la química, la antropología y la biología molecular. Esta última ciencia en particular ha tomado enorme impulso en los últimos años y dado su alto nivel de resolución y sensibilidad se ha convertido en un aliado muy valioso en los análisis de ADN fósil. Se presenta el aislamiento y amplificación de ADN fósil de Trypanosoma cruzi, aislado de restos humanos de 9.000 años de antigüedad.
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Guhl, F. (2023). ADN FÓSIL: ARQUEOPARASITOLOGÍA EN AMÉRICA. Revista de La Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, 29(111), 229–238. https://doi.org/10.18257/raccefyn.29(111).2005.2157
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