Abstract
IC 95% 1.14-5.52), (leve con severa RM=4.57; IC 95% 1.56-13.28). Este he-cho probablemente ha obligado a casi una tercera parte de ellos (27.69%) a desempeñar actividades remuneradas. En los datos disponi-bles sobresale el bajo nivel de esco-laridad de ambos padres; una quinta parte de los padres y una tercera parte de las madres se ubicaron en un nivel de primaria e incluso me-nor. Tanto la ocupación de los padres como su nivel académico ha sido considerado en algunos estu-dios como un recurso de la familia asociado a mejores posibilidades para afrontar los problemas. 6 La baja escolaridad de la madre se asoció con la conducta suicida (RM=2.72; IC 95% 1.03-7.32), dato que concuerda con evidencias obtenidas que sugie-ren que la exposición a desventajas socioeconómicas o educativas incre-menta la susceptibilidad de los jóve-nes a las conductas suicidas. 7,8 Una de las principales fuentes de pertur-bación psicológica deriva de los es-fuerzos de los padres por conservar un fuerte control de los adolescen-tes, de dominar sus vidas o condu-cirlas ellos mismos; en consecuencia, entre las relaciones predominan los conflictos inevitables, con diferentes resultados. 9 El manejo inadecuado de los conflictos en la familia se com-portó como factor de riesgo para el intento suicida (RM=2.59; IC 95% 1.26-5.31). La transmisión de una in-teracción estable en la pareja apa-rece como una necesidad para los hijos, 10 en donde la buena relación entre los cónyuges es el vehículo adecuado para el óptimo funciona-miento familiar y el afrontamiento de la crisis, lo que se asocia con una dinámica de pareja alterada al intento suicida (RM=2.46; IC 95% 1.03-5.79). Es sabido que una buena comu-nicación estimula en los miembros de la familia un sentimiento de se-guridad y de certidumbre que pro-picia el crecimiento individual. Por ello, la ausencia de manifestaciones afectivas en el hogar, la comunica-ción escasa o inadecuada en el seno familiar se comportaron como facto-res de riesgo para el intento suicida en este estudio (comunicación in-adecuada, leve con severa RM=4.90; IC 95% 2.25-10.87); (leve con mode-rada RM=4.37; IC 95% 1.97-9.84). Una familia mal estructurada y con-flictiva con un ambiente familiar frustrante es un punto débil que ex-pone a uno de sus miembros a co-rrer el riesgo de buscar soluciones equivocadas. Aunado a ello, la crisis social y económica hace que se con-figuren situaciones de extrema ten-sión que dificultan los canales de comunicación adecuados. El com-portamiento autodestructivo se con-vierte en un medio de comunicación de sentimientos, demandas o súpli-cas que el adolescente no sabe o no puede expresar de otra manera, al carecer de una estrategia de afronta-miento más apropiada. Con los an-teriores resultados podemos afirmar que existen en la familia factores que se relacionan con el intento suicida de los adolescentes, pero que por sí mismos no son decisivos. Sin embargo , muchos de estos factores pueden contribuir a la confusión y a la de-presión. Por esto las acciones educa-tivas deberán realizarse apoyando a la familia a elaborar y asimilar los cambios requeridos por el adolescen-te en su proceso de individuación que modifican su dinámica, a efec-tos que puedan ser capaces de pro-porcionar un soporte familiar abierto.
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Valadez-Figueroa, I., Quintanilla-Montoya, R., González-Gallegos, N., & Amezcua-Fernández, R. (2005). El papel de la familia en el intento suicida del adolescente. Salud Pública de México, 47(1), 1–2. https://doi.org/10.1590/s0036-36342005000100001
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