Abstract
El cadmio es un metal pesado que se encuentra en el aire viciado, en algunos vertidos industriales, incluidas las aguas residuales, en el reciclaje de desechos de PVC y en la incineración de la basura. También se origina en la producción de plomo, zinc, en la quema de combustibles fósiles (petróleo y derivados) y en el empleo de fertilizantes fosfatados y plaguicidas, muy comunes en nuestra agricultura. Es un elemento tóxico para todos los seres vivos.Pero la industria del plástico sigue insistiendo en la inocuidad de sus productos. Aún así, el círculo de las evidencias se cierra cada vez más. Hace poco un grupo de expertos del Ministerio del Medio Ambiente de España advirtió del peligro de hornear o calentar alimentos envasados en frascos de PVC, debido a su contenido de sustancias tóxicas, siendo una de las más peligrosas un metal blanco no ferroso llamado cadmio, un elemento que ha llamado la atención por su poder de asimilación en el organismo, su mortal potencial cancerígeno y por ser causa de terribles anomalías congénitas, como ha quedado demostrado en diversos estudios científicos.
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Gamero Esparza, C. (2003). El rastro del Cadmio. Vivat Academia. Revista de Comunicación, 10–28. https://doi.org/10.15178/va.2002.33.10-28
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