Abstract
A pesar de las importantes influencias que ejercen la dieta, los estilos de vida y los factores ambientales en las dislipidemias de origen multi-factorial, existen también numerosas evidencias que apoyan la participación de factores genéticos en la variabilidad de los lípidos plasmáticos 1. Los estudios de pares de gemelos monocigóticos (MZ) y dicigóticos (DZ) indican en términos generales que existe una mayor similitud en las concentraciones de lípidos plasmáticos en gemelos MZ en comparación con los gemelos DZ, lo que indicaría que estos rasgos se encuentran parcialmente bajo control genético 2-4. Es importante considerar la variabilidad de los lípidos plasmáticos en la salud de las personas, dado que el riesgo de desarrollar Enfermedad Cardiovascular (ECV) se relaciona de forma directa con los niveles de colesterol total y colesterol-LDL, e inversamente con los niveles de colesterol-HDL 5. Aunque los efectos del colesterol-LDL y HDL sobre el riesgo cardiovascular están ampliamente docu-mentados, el efecto causal de las variaciones del colesterol-HDL se encuentra aún en debate dado que algunos desórdenes del metabolismo de lípidos caracterizados por niveles muy bajos de esta fracción lipídica (por ejemplo, en las deficiencias genéticas de ABCA1, LCAT y la mutación Milano del gen APOA1) no parecen presentar un elevado riesgo de ECV 6-8. Por otro lado, los niveles elevados de triglicéridos (TG), tanto basales como postprandiales, parecen estar asociados de forma independiente con el riesgo de ECV, aunque con un efecto de menor magnitud que el del colesterol-LDL 9. En este sentido, algunos autores han sugerido que los valores de TG postprandiales podrían tener un efecto de mayor relevancia que los TG en ayunas como predictores del riesgo de ECV 10 , existiendo adicionalmente un control genético en la modulación de la lipemia postprandial 11. Valores de trigliceridemia excesivamente altos son propios de cinco de los seis clásicos fenotipos de las llamadas hiperlipoproteinemias de Frederickson (tipos 1, 2B, 3, 4 y 5), siendo la tipo 2 (hipercolesterolemia familiar) la única hiperlipoproteinemia que no presenta hipertrigliceridemia de forma característica 12. El ejemplo más clásico de influencia genética sobre los niveles de TG se observa en la hiperlipoproteinemia tipo 1, que se produce por una alteración en la actividad de la Lipoproteína Lipasa (LPL) 13. Esta enzima juega un papel fundamental en la regulación de lípidos plasmáticos, ya que es la encargada de la hidrólisis de los TG empaquetados en los quilomicrones y en las partículas VLDL para producir ácidos grasos que serán captados por el músculo y el tejido adiposo 14. Los pacientes afectados con hiperlipoproteinemia tipo 1 pueden presentar pancreatitis aguda, estando
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Santos, J. L. (2010). Variación genética de lipoproteínas y lípidos plasmáticos. Revista Chilena de Cardiología, 29(1). https://doi.org/10.4067/s0718-85602010000100009
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