Abstract
El término daño cerebral adquirido hace re-ferencia a una lesión en el cerebro que se produce con posterioridad al momento del naci-miento. Las causas del daño cerebral adquirido son múltiples y su origen puede ser traumático (accidentes de tráfico, caídas, golpes, etc.) o no traumático (accidentes vasculares, tumores ce-rebrales, infecciones, hipoxia o isquemia, into-xicaciones, etc.). A pesar de la amplitud de pa-tologías que incluyen, la mayoría de las definiciones de DCA no consideran como tal a los trastornos degenerativos (Rios, Benito-Leon, Tirapu, & Paul en prensa). El daño cerebral ad-quirido (DCA) es uno de los problemas de salud más importantes en la sociedad actual. Por ejemplo, se estima que unos 57 millones de per-sonas han sido hospitalizadas en el mundo de-bido a un traumatismo craneoencefálico, pero el número de personas que viven con las graves secuelas que implica se desconoce (Langlois, Rutland-Brown, & Wald, 2006). El DCA provoca generalmente una gran alteración en la vida dia-ria del paciente a largo plazo, tanto en aspectos físicos y sensoriales, como cognitivos y emocio-nales. Incluso pequeñas lesiones del sistema ner-vioso central pueden afectar en gran medida la vida cotidiana de los pacientes y los que le ro-dean. En los últimos años ha habido un notable aumento en el número de trabajos publicados en el campo de la rehabilitación del daño cere-bral con aportaciones desde diferentes discipli-nas. La Logopedia, la Medicina de la rehabilita-ción, la Terapia Ocupacional, la fisioterapia, la psiquiatría y la psicología son algunas de ellas. Desde la psicología, quizá es la neuropsicología el área que ha realizado una mayor aportación al trabajo con los pacientes que han sufrido un daño cerebral. El método científico en neurop-sicología hace que los conocimientos adquiri-dos sean robustos y sirvan para establecer crite-rios y protocolos de actuación con los pacientes afectados por una lesión cerebral. Probable-mente la neuropsicología es una de las discipli-nas dentro del campo de la psicología que aplica una metodología rigurosa para la evaluación de los procesos cognitivos, y para estudiar la rela-ción de éstos con el cerebro, tanto en su estado sano como en casos de patología. Sin embargo no hay duda de que ninguna de estas disciplinas por si sola es capaz de dar una respuesta com-pleta al tratamiento de los pacientes con lesión cerebral. Un buen ejemplo de ello es la creación de numerosos centros de rehabilitación cuya fi-losofía de trabajo incorpora a profesionales de todas esas disciplinas, lo que da lugar a un tra-bajo interdisciplinar que acerca en mayor me-dida a alcanzar los objetivos planificados con estos pacientes (Bullinger et al., 2002; «Consen-sus conference. Rehabilitation of persons with traumatic brain injury. NIH Consensus Development Panel on Rehabilitation of Persons With Traumatic Brain Injury», 1999; Dijkers, 2004; Ragnarsson, 2006). Así, cada una de estas disciplinas aporta algo de conocimiento al trabajo clínico cotidiano con los pacientes que han sufrido una lesión cere-bral. En el presente número de Acción Psicoló-gica se pueden distinguir dos partes diferencia-das. Por un lado un grupo de trabajos escritos por diferentes profesionales (muchos de ellos no psicólogos) que trabajan de forma cotidiana con
Cite
CITATION STYLE
Ríos-Lago, M. (2012). Daño cerebral adquirido: la necesidad de un trabajo multidisciplinar. Acción Psicológica, 4(3), 5. https://doi.org/10.5944/ap.4.3.468
Register to see more suggestions
Mendeley helps you to discover research relevant for your work.