Abstract
La llamada Real Expedición Filantrópica de la Va-cuna fue confiada por Carlos IV al médico valencia-no don Francisco de Balmis y Berenguer, con el propósito de propagar la vacuna antivariólica en América y Filipinas. La expedición partió de La Coruña el 30 de no-viembre de 1803 en la corbeta "María de Pita" y arribó a Puerto Cabello, en Venezuela, el 19 de marzo de 1804. En el trayecto vacunó en Tenerife y Puerto Rico, de acuerdo con lo establecido en la circular enviada por el ministro don José Antonio Caballero. La circular recibida en Chile y dirigida en términos análogos a todas las autoridades de Indias, conclu-ye así: Finalmente espera el Rey del celo acreditado de V.E. a su Real Servicio que con la persuasión y demás medios que juzgue afortunados, contribu-yan a introducir y conservar en todos los pueblos de su mando y de las islas de Chiloé la saludable práctica de la vacuna, haciéndoles notoria la ex-pedición para que la proteja, y a sus individuos con todos los auxilios que dictan la humanidad y la importancia del objeto, y para que envíen a esa Capital Facultativos que aprendan la práctica de la operación y que lleven el fluido; en la inteligen-cia de que la obligación del Director y de sus subalternos se limita a las capitales, a los pueblos de tránsito y algún otro punto que se estime preciso y debiendo pasar aquéllos de ese Reino a Buenos Aires para regresar a España. San Ildefonso, 1º de octubre de 1803. José Anto-nio Caballero. Al Presidente y Capitán General de Chile. A bordo de la corbeta iba Balmis con diez faculta-tivos abnegados y con veinticinco niños, acompa-ñados por sus madres o nodrizas, los que debían conservar el fluido vaccinal brazo a brazo, durante la prolongada travesía. Estos niños, por acuerdo del monarca, fueron adoptados como hijos especiales de la nación española. La expedición se dividió en Venezuela en dos: una a cargo del propio Balmis, para vacunar en Méxi-co y Filipinas, y otra dirigida por el médico catalán José Salvany y Lleopart e integrada por los doctores Grajales. Lozano y Bolaños, destinada a vacunar en América del Sur. El doctor Manuel Julián Grajales por orden de Salvany pasó desde el Perú a Chile, a seguir la tarea contraída ante el Gobierno de España. En el siguiente documento Grajales da cuenta al Gobierno de Chile, de su venida a este país: Exmo. Señor: Participo a V.E. mi destino a este Reyno a pro-pagar el fluido vacuno que a mi cargo se ha confia-do; pero estando esta superioridad con la incerti-dumbre si o no existe la Vacuna en ese Reyno, pues de notoriedad se sabía que se había en él propaga-do, ha determinado de anunciar a V.E. lo que ha tenido por más conveniente: mas sin embargo, he de merecer de la atención de V.E. me comunique si o no se propaga todavía el dicho fluido, para no trasmitirlo por mar de brazo a brazo y no imponer mayores gastos al Real Herario. Igualmente estimare que V.E. dé órdenes a los Puertos de su mando, por si arribare a algunos de ellos, me den auxilios que las Reales Ordenes previenen.
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LAVAL, E. (2003). La expedición de Balmis. Revista Chilena de Infectología, 20. https://doi.org/10.4067/s0716-10182003020200038
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