Abstract
La innovación es el resultado del principio de conservación de la capacidad de adaptación. La innovación no es una novedad ni una moda, sino una condición sistémica de vida. Lo que estamos viviendo podemos traducirlo a una necesidad de regeneración que se ha acelerado e incrementado en términos de velocidad e impredecibilidad. Los cambios del medio al cual los sistemas deben adaptarse, son cada día mayores y más rápidos. La innovación es una capacidad disponible para todos los seres humanos y, por ende, para toda organización social que no requiere ser desarrollada, sino simplemente superar los límites autoimpuestos por los individuos y las organizaciones, es decir, simplemente «desencadenarla», liberándola de los factores culturales 'discursos, prácticas y actitudes' que impiden su libre manifestación. Es aquí donde la comunidades de práctica, en sintonía con el capital social organizacional, pueden propiciar la interacción y el intercambio de conocimiento que redunde en la creación de nuevas formas de enfrentarse a los cambios del entorno, creando modificaciones en la propia estructura de la organización.
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Fernández Isoird, C., Unamuno Aranburu, A., & Urkidi Díez, I. (2005). Capital social organizacional: la capacidad auto-regenerativa de las organizaciones. Ekonomiaz. Revista Vasca de Economía, 59(2), 48–69. https://doi.org/10.69810/ekz.0750
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