Abstract
* Doctor en Educación por la Universidad de Salamanca, España. Profesor en la Universidad de Valencia. Líneas de investigación: didáctica, pedagogía, tecnología educativa, cultura digital. Correo electrónico: Cristobal.Suarez@uv.es/https://orcid.org/0000-0002-6558-4321 ** Doctora en Educación. Profesora en el ITESO. Líneas de investigación: diseño de entornos de aprendizaje, aprendizaje en contextos emergentes de aprendizaje, mediación del aprendizaje, aprendizaje mediado por tecnologías, procesos de recupe-ración de la práctica educativa. Correo electrónico: lianar@iteso.mx/ https://orcid.org/0000-0002-6148-6214 D esde la línea de reflexión y trabajo sociocultural, entroncada en los aportes de Vigostky (2000), no existe aprendizaje al margen del contexto donde se aloja el proceso; esto es, el entorno educativo no es un decorado sin más alrededor de quien aprende-y de quien enseña-, sino parte de su explicación y su motor de desarrollo; no hay aprendizaje en abstracto: se aprende en un contexto que define las limitaciones y posibilidades de desarrollo. ¿Cómo esta idea sustancial puede tener cabida al pensar la relación entre la educación y la tecnología en la actualidad? La respuesta a la interrogante anterior parte de la comprensión de un pequeño, pero significativo giro en la concepción de la respuesta a la pregunta clásica con que se entiende el uso de la tecno-logía en educación: ¿con qué aprender? Cuando se emplea algún dispositivo conectado a alguna aplicación en red, web, plataforma, motor de búsqueda o servicio de alojamiento en internet, lo que se añade al proceso no es únicamente una herramienta con la cual educar, como un libro o la televisión, sino que con internet se delimita un entorno de acción y representación que se solapa al contexto desde donde se conecta quien busca aprender o enseñar. Aprender con alguna aplicación conectada a internet es aprender "en" un entorno propio, semiin-mersivo, pero con características definidas que condicionan flujos de comunicación particulares, di-lemas propios y una cultura que dista mucho de la dinámica y cultura del aula física (Zafra, 2015). Los cambios no son accesorios, sino sustanciales cuando se busca educar en red. Esta es la propiedad de las tecnologías de la información y la comunicación, que delimitan entornos que afectan diversos ámbitos de la persona en su ser y hacer con otros, entre ellos, en la manera como nos concebimos, en la percepción de la realidad y en las interacciones derivadas de ello (Floridi, 2015). Internet describe un ámbito de acción y representación donde habitan y aprenden personas, el cual se conjuga con los otros entornos clásicos de la educación y desdibujan los límites entre estos (Wegerif, 2013). De esta forma, educar en internet es educar en una geografía y en un tejido social de aprendizaje que se sostienen en una infraestructura pensada como red. La red es el entorno de acción educativa, y no solo una herramienta adosada a la enseñanza. Por ello, es necesario superar la idea de internet como contenedor o vehículo y reenfocar la pre-sencia de internet en la representación pedagógica: "La idea de internet como material educativo no
Cite
CITATION STYLE
Suárez-Guerrero, C., & García Ruvalcaba, L. G. (2022). Presentación. Sinéctica, (58). https://doi.org/10.31391/s2007-7033(2022)0058/001
Register to see more suggestions
Mendeley helps you to discover research relevant for your work.