Abstract
Ante la crisis de la democracia representativa liberal, las salidas han apuntado a tres direcciones principales: la reducción de la democracia a su forma mínima, como poliarquía, la ampliación de la democracia representativa con dispositivos de democracia participativa y procesos de reingeniería electoral, y las reformas constituyentes del Estado en una combinación barroca de visiones garantistas-neoconstitucionalistas-neoinstitucionalistas. Normativamente los dispositivos de participación, la iniciativa popular para la convocatoria a consultas, la presentación de proyectos de ley o la revocatoria de mandatos, se han ampliado. Pero, en la práctica, han funcionado más como placebos en una democracia tutelada, para mantener controlada a la ciudadanía, que como mecanismos de participación. El resultado es que la flecha de la democracia, que, a partir de los retornos en los ochenta, apuntaba a la ampliación y fortalecimiento de la democracia, se ha revertido y se orienta a formas de democracia autoritaria, con nuevas estrategias de disciplinamiento y control. La tendencia, desde el poder dominante, es construir un binarismo entre democracia representativa y democracia participativa, que oculta la emergencia de semillas antisistémicas de desconexión más allá del Estado y el mercado, bajo formas de democracia directa, comunitaria, nuevas formas de poder desde la sociedad.
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Saltos-Galarza, W. (2021). La democracia participativa: ¿Placebo o Alternativa? 593 Digital Publisher CEIT, 6(5–1), 212–224. https://doi.org/10.33386/593dp.2021.5-1.830
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