Abstract
INTRODUCCIÓN El sur peruano, al igual que todo el territorio, presenta una topografía muy accidentada debido fundamentalmente a la presencia de la Cordillera de los Andes que atraviesa el país de Sur a Norte, siguiendo una dirección paralela al litoral Pacífico. La cordillera divide al país en tres macro-regiones: una zona desértica, ubicada en el lado occidental disectada por ríos costeros; la región andina, formada por numerosos valles, quebradas, cañones, punas y jalea etc., y la zona oriental, caracterizada por bosques húmedos que descienden a la Amazonia. Los bosques secos tradicionalmente semideciduos son de amplia distribución en los neo trópicos; bosques secos de extensión considerable que se encuentran enclavados en ciertas localidades de los valles interandinos del Sur Este del Perú, como los de Apurímac, Pachachaca, Pampas y Urubamba; la sabana pluvifolia de La Convención, Paucartambo o Mapacho (Weberbauer, 1945; Vargas C., 1972; Galiano S., 1990; Núñez V et al, 2002). Sin embargo, dentro de la Región Sur Andina existen zonas desérticas caracterizadas por ausencia del recurso hídrico y suelos agrícolas, con gran diversidad de flora adaptadas a condiciones xéricas que soportan grandes sequías. En una visión retrospectiva, el paisaje de Limatambo-Cúnyaq-Curahuasi, comparada con la realidad concreta de nuestros días, permite constatar cambios marcados por causas antropogénicas y climáticas. Las actividades antrópicas acarrean profundos impactos en el ambiente natural; así por ejemplo, los cambios de uso de la tierra donde se desarrollaban los bosques secos, ahora con la ampliación de la frontera agrícola para cultivos de frutales, cereales, hortalizas y cultivos industriales como la caña de azúcar, han causado un riesgo en el balance ecológico de la zona; a esto se suman las obras civiles (canales de irrigación, carreteras y puentes), la tala ilegal de los bosques desde décadas pasadas para la obtención de leña y carbón que han impactado negativamente a estos frágiles ecosistemas, exponiéndolos a los suelos sin cubierta vegetal a la acción eólica y pluvial erosivas en áreas de pendientes con bosques secos muy ralos, acelerando de esta forma el proceso de desertización. La presente investigación se realizó durante los años 2007 y 2008 en las dos estaciones climáticas, evaluando la flora xerofítica de la cuenca del Apurímac, en el trecho comprendido entre Limatambo (2700 m)-Cúnyaq (1950 m) y Curahuasi (2750 m), a través de una gradiente altitudinal por el método de transecto en banda a ambos lados de río Blanco y Apurímac, que nos permitió evaluar la diversidad de flora arbórea, arbustiva, herbácea, cactácea y suculenta que permita determinar los valores de los índices poblacionales y establecer las especies endémicas de la zona. En la zona de estudio se ha encontrado la siguiente variabilidad: 42 familias botánicas, 100 géneros y 122 especies, con dominancia de Asteraceae y Poaceae. De acuerdo con los resultados las especies: Opuntiajicus indica (L.) Millar, Furcraea andina Treleace, Guilleminea densa (Willdenow) Moquin, Paspalum ceresioides Carrilb, y Vargaseniopsis vargasii Lyman B. Smith, que presentan mayores índices de valor de importancia para las 5 parcelas establecidas en ambas márgenes del río Apurímac.
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Aréstegui Pezúa, A., Tupayachi Herrera, A., Acurio Mendoza, L., Yabarrena Urday, J. E., Zamalloa Acurio, V., & Farfán Vargas, J. (2021). Flora xerofítica de la Cuenca de Apurímac: Limatambo - Curahuasi. Revista Universitaria, 141, 95–108. https://doi.org/10.51343/ru.v141i0.470
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