El mapa de competencias a adquirir

  • Gual A
N/ACitations
Citations of this article
25Readers
Mendeley users who have this article in their library.
Get full text

Abstract

En los últimos diez años, la aparición de la pala-bra 'competencia/s' en el mundo universitario se ha convertido en un talismán capaz de arreglar-lo todo. Los currículos, los planes de estudios, la programación docente, la evaluación por compe-tencias, incluso Bolonia, se asocian al paradigma de la competencia. Pero, realmente, ¿son las com-petencias la solución a la docencia universitaria?, ¿son tan importantes como para que nos pasemos el día hablando de ellas? Las respuestas sencillas, un sí o un no, son útiles para simplificar, pero en este caso no son la mejor respuesta. Por ello, para responder si las competencias son especial-mente relevantes en la formación universitaria, debemos empezar la reflexión desde otro lugar. Si recordamos cómo enseñamos cuando baja-mos al aula y lo hacemos desde un punto de vista simple y esquemático nos encontraremos básica-mente con dos modelos opuestos, el expositivo y el funcional, y por supuesto, con todos los niveles intermedios imaginables que son posibles. Modelo expositivo El modelo expositivo es el de siempre, el de toda la vida, el 'yo hablo y tú escuchas'. Yo sé lo que hay que saber y tú tomas nota de mi sabiduría y aprendes lo que puedas de mí, de mi libro, de mis apuntes o de mi powerpoint, que es la últi-ma de las perversiones docentes, no en sí misma sino en su uso. Y si lo que te pregunto en el exa-men no tiene nada que ver con lo que necesitas saber, pues tampoco importa mucho; la vida ya te enseñará. Este modelo, el expositivo, en lugar de definirlo con expresiones provocadoras como las anteriores, se puede definir con palabras más amables. Así, la tabla I resume las características fundamentales de este modelo, entre las que des-taca, por encima de las demás, la característica de basarse en establecer de la forma más con-creta posible los contenidos. Precisamente, los contenidos de la asignatura son los que permi-ten hacer el programa de la asignatura o incluso un libro de texto de la materia. En este modelo, yo, profesor que poseo el conocimiento, tengo la autoridad para determinar qué incluyo y qué no incluyo y, por supuesto, qué debe saber el alum-no. Un innumerable grupo de profesores univer-sitarios han construido sus memorias docentes en base a objetivos educativos o educacionales descritos y recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según el trabajo rea-lizado por Gilbert en los años cincuenta, y que no son más que una redacción del programa en objetivos educativos; esta clasificación se basaba en tres grandes grupos de objetivos educativos, los generales, los intermedios y los específicos o 'instruccionales'. Aunque son de utilidad al alumno, todos ellos van dirigidos al profesor, dado que en el modelo expositivo el centro lo ocupa el maestro. La conocida 'taxonomía de Bloom' , fruto del trabajo coordinado por Benja-min Bloom y publicado en el año 1956, también fue una obra de referencia para pormenorizar un programa docente; concretamente definía tres grandes ámbitos: el cognoscitivo, que fue el me-jor desarrollado y que abarcaba diferentes áreas: el psicomotor, que definía diferentes destrezas, y el afectivo, referido a las actitudes, valores y conductas. La taxonomía de Bloom se ha actua

Cite

CITATION STYLE

APA

Gual, A. (2010). El mapa de competencias a adquirir. Educación Médica, 13. https://doi.org/10.4321/s1575-18132010000500008

Register to see more suggestions

Mendeley helps you to discover research relevant for your work.

Already have an account?

Save time finding and organizing research with Mendeley

Sign up for free