Abstract
Entre enero de 2000 y diciembre de 2002 se han estrenado en las salas de cine de Madrid 287 películas españolas. De entre ellas, una de cada cuatro (67 en total) contiene algún personaje extranjero; y de estos personajes la mujer inmigrante es, sin duda, la peor parada. No tiene voz; es prostituta en la mayoría de los casos; es malintencionada y su presencia en el filme se justifica como elemento desestabilizador que narrativamente “hay que” aniquilar o domesticar para una recuperación del equilibrio inicial. En algunas películas, simplemente están muertas, como la prostituta rusa en El alquimista impaciente, o van a acabar muriendo enganchadas a los paraísos artificiales de la droga, como la hija de española y guerrillero colombiano en Olivia. En otras, y al estilo convencional de aquella “pretty woman” de Garry Marshall, aparecen junto a hombres españoles que rescatan a estas mujeres de la calle (o de la expulsión del país, o de la red de trata de blancas, o de la pobreza...) como en Adiós con el corazón, Almejas y mejillones, a gran vida, La mujer de mi vida o En la puta vida. Si las inmigrantes proceden de un país del llamado “Tercer Mundo”, son acalladas (como en Salvajes) o relegadas al murmullo (Poniente, Torrente 2: Misión en Marbella) y sólo si proceden de Estados Unidos o incluso Argentina tienen entidad como personajes femeninos desarrollados como sujetos en vez de objetos. Para el análisis de esta caracterización como objetos narrativos que ha dado en llamarse “otredad”, partamos de la siguiente tabla de “Personajes inmigrantes en la España de hoy”.
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Argote, R. (2003). La mujer inmigrante en el cine español del inaugurado siglo XXI. Feminismo/s, (2), 121–138. https://doi.org/10.14198/fem.2003.2.08
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