Abstract
XXXX Hace tiempo que anidaba en mí el deseo y ánimo de ocupar este espacio por un ideario metafórico sobre el lenguaje de las heridas, acogiendo y ordenando lo que a diario y desde hace años viene ingresando en un dic-cionario especial, rico, sensitivo, que cada vez tiene más voces aportadas por profesionales de la salud dedicados a este cuidado, que han desarrollado aptitudes que les permiten no sólo descubrir y "entender" ese conjunto de señales, sino incorporar nuevas acepciones y, especialmente, utilizar esta capacidad que les acerca a la excelencia en provecho de miles de pacientes y de sus lesiones. Sobresale una naciente academia de mujeres y hombres de distintas disciplinas que velan por alzar el conoci-miento sobre estas fallas de salud y sacar de las tinieblas una negada ciencia del cuidado de las heridas. A buen seguro, ahora algunos de ustedes se preguntarán si he perdido el juicio o quizá, los más generosos, se dirán cuáles son esos términos en los que se acuña este lenguaje no escrito del que hablo, qué cadencia tiene su doctrina o, yendo un poco más allá, cómo ser capaz de conquistar la capacidad de interpretar su murmullo, las más de las veces sutil, ensordecido por estridencias que tienen capacidad de acallar lo realmente importante, sobresaliendo lo banal. Son numerosos los sonidos articulados que las heridas dictan manifestando, como lenguaje, lo que "piensan o sienten", pero son variantes, perecederos, y requieren de toda la vocación y atención para ser adecuadamente interpretados. Cada herida va a elegir un conjunto de señales que dan a entender algo concreto, a veces no conven-cional, nunca matemático, pero no debemos olvidar en primera instancia que la voz no nace de ese hueco lacerado, de esa escara putrefacta o del tejido neoformado que se sitúa en nuestras retinas, sino de un ser superior, su único dueño, a menudo el gran olvidado, el que más sufre a diario ese mal. Lo que suena, no tenga dudas, es su alma y, con forma más terrena, el dictado de su bienestar, de su estado general, de la cantidad de energía, deseos, fortalezas o miserias que lo acompañan o lo sustentan. Creo firmemente, y así lo he defendido, que el mejor espejo para presumir la evolución de un paciente es, de tenerlas, el progreso o retroceso de sus heridas. A menudo se nos olvida, a pesar de su reiterado recuerdo en nuestra formación, que el objeto de nuestros cuidados no es la herida sino el ser que las sufre, y que en la mayor parte de las ocasiones las respuestas a nuestra búsqueda del porqué de esa torpidez, aburrimiento o mala marcha de las lesiones de la piel se en-cuentra al otro lado de la cama, en ese cuerpo "entero" regido por una mente, alimentada de mayor o menor lucidez. Ésa es la primera y principal señal, la acepción mayúscula de ese iniciático lenguaje. No olviden en su instrucción cultivar una especial sensibilidad para apreciar, compartir y aliviar el dolor que puede acompañar a nuestros protegidos y cuyo origen frecuentemente reside en esas heridas en jaque o en nuestras propias elecciones para su atención. Con esa lúcida cláusula prevaleciendo como mandamiento principal, hay muchos sonidos, señales que manan de la lesión y de su cinturón, de esa a menudo olvidada piel perilesional y que algún día relataremos con más detalle. La sinfonía es bella, las señales Editorial La carta publicada el 21 de octubre de 2013, justo al día siguiente de la primera convocatoria de la Prueba Obje-tiva de la Competencia en Enfermería Geriátrica por la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica (SEEGG), sirve para introducir lo que está representando la ejecución de la vía excepcional para nuestra especialidad. A propósito de la prueba objetiva de la competencia Desde que en el año 2005 saliese publicado en el Boletín Oficial del Estado el Real Decreto sobre especialidades de Enfermería y posteriormente se formase la Comisión Nacional de la Especialidad de Enfermería Geriátrica como órgano asesor del Ministerio de Sanidad para el desarrollo de la especialidad, la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica ha formado parte de ella y ha trabajado activamente para dar forma a la especialidad de Enfermería Geriátrica (programa formativo-que es la base de lo que debe ser el examen de la competencia-, requisitos para la acreditación de unidades docentes, etc.) con ilusión y entrega en un proyecto que supondría un desarrollo profesional de la Enfermería Gerontológica. La prueba objetiva de la competencia para acceder por la vía extraordinaria a la especialidad de Enfermería Geriátrica depende en exclusiva del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Dicho Ministerio ha sido el responsable de la elaboración y el desarrollo de la prueba de la competencia. La Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica no ha participado en la elaboración ni en la elección de las preguntas que han confor-mado cada uno de los exámenes. Entendemos y os acompañamos ante la perplejidad, el disgusto y el malestar que el examen ha traído a toda la Enfermería Gerontológica. Además, en la Comisión Evaluadora de la prueba objetiva de la competencia ha habido dos representantes de las Comisiones Nacionales de la Especialidad en Enfermería Geriátrica, que en este caso son dos miembros de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica, junto con otros miembros del Ministerio de Sanidad y del de Educación, Cultura y Deporte. El objetivo de la convocatoria ha sido "supervisar el desarrollo del ejercicio para la obtención del Título…", lo que ha permitido que dichas personas conociesen a la par que los profesionales que se estaban examinando las preguntas que conformaban la prueba y no antes de ese momento. Cabe manifestar que el primer objetivo de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica, que está recogido en sus estatutos, es el de "fomentar y defender dentro de su ámbito todo lo relacionado con la Enfermería Geriátrica y Gerontológica". Y de acuerdo con él, queremos trasladaros nuestro firme compromiso con la salvaguarda de los intereses de la profesión, la cual hemos venido desarrollando durante todos estos años y seguiremos realizando, tanto en lo referente a esta complicada situación, como al resto de escenarios que puedan acontecer dentro del ámbito de la Enfermería Gerontológica. Desde el lunes 21 de octubre, la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica ha venido traba-jando con intensidad en la búsqueda de estrategias para conseguir revertir las peores previsiones que se auguraban como resultado de dichas pruebas.
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Martínez Cuervo, F., & García Hernández, M. (2013). Especialidad de Enfermería Geriátrica: a propósito de la prueba objetiva de la competencia. Gerokomos, 24(4), 149–150. https://doi.org/10.4321/s1134-928x2013000400001
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