Abstract
1. La historia de las mujeres y la renovación de la historiografía La producción histórica sobre las mujeres sigue estando lejos de las preocupaciones y debates que hoy día animan la historiografía. 2 Creo que aún queda un largo camino por recorrer hasta "normalizar" (¿o estará mejor dicho integrar?) las experiencias históricas de las mujeres. En ese sentido, entiendo que la diferencia sexual es el elemento de la historia a historiar en sus consecuencias, entre otras, el género; las formas de cómo hacerlo indudablemente son diversas. Por otro lado, la reflexión está llegando a la encrucijada en la que hacer la historia del significado de la diferencia sexual plantea una renovación de la histo-riografía. Poco a poco están emergiendo cuestiones de enfoque que a mi juicio están pendientes de una discusión mayor que la realizada hasta ahora y que requiere ámbitos más amplios que los específicos femeninos. Una de ellas sería las limitaciones que presenta el enfoque de la opresión, al mostrar a las mujeres como víctimas de un patriarcado universal o\y del capitalismo; otra es si la perspectiva que ofrece el enfoque del género permite que las mujeres puedan visibilizarse histó-ricamente en posiciones más activas, explicando cómo se produjo la subordinación y la naturaliza-ción posterior de ésta. Otra cuestión pendiente de resolución es la con-fusión que sigue rodeando el concepto de género 3 también en el discurso histórico, porque ¿de qué hablamos cuando utilizamos en historia el género: de relaciones sociales, de una historia de la diferen-cia sexual o de la historia del género femenino y la feminidad? Este artículo inicialmente gira en torno a esas preguntas, pero finalmente apunta hacia uno de los aspectos del género: el político. Las preocupaciones actuales de la historiogra-fía giran en torno a la multiplicidad de objetos de estudio, teoría y metodologías. También hay preo-cupación por la estructura narrativa, el sujeto de la historia y la recuperación e incorporación de la dimensión política, casi arrumbada en el desván junto con la historia fáctica. En la situación actual de múltiples enfoques históricos, de críticas a una teoría global de la historia desde posiciones pos-tmodernistas y de grandes interrogantes sobre la disciplina misma, ¿cómo se inserta el género en la 1 Este articulo se inspira en el aparecido en la primera parte del libro "Historia, género y política. Movimientos de mujeres y participación política en Colombia, 1930-1991", de coautoría con Norma Villarreal Méndez. Edit. Seminario Interdisciplinar Mujeres y Sociedad, Universitat de Barcelona, 1994. En esta nueva versión se recogen, revisados, los aspectos historiográficos relacionados con el género y la política. 2 En este sentido puede ser estimulante dar a conocer la realización del Seminarlo "Mujeres e historia en el Uruguay', Montevideo, 1991, organizado por el Grupo de Estudios sobre la Condición de la Mujer en el Paraguay (GRECMU), que propició un diálogo con los varones a partir de la pregunta que daba título al evento: "¿Pueden los hombres trabajar en historia desde una perspectiva feminista?" La República, pp. 6-7. Obviamente el género al que se pertenece y la adopción de un enfoque histórico determinado son dos cosas distintas, pero hoy por hoy, el interés de algunos historiadores uruguayos por el análisis histórico feminista sigue siendo excepcional. 3 Su utilización como sinónimo de investigaciones sobre mujeres, como reivindicación del orgullo de ser mujer (creo que ese es el sentido que tienen cuando se habla de "conciencia de género" o "identidad de género"), etc., ha acumulado un montón de definiciones que hace dificultosa su precisión en cada campo. 69
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Luna, L. G. (1996). Para una historia política con actores reales. Historia Crítica, (12), 69–76. https://doi.org/10.7440/histcrit12.1996.05
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